3 jun 2017

Aproximación a la ópera verista (… y a sus ciudades)

Roma era el escenario de la Tosca de Puccini y en 1992 se rodó una producción cinematográfica en los lugares reales, protagonizada por Plácido Domingo y Catherine Malfitano.
A finales del siglo XIX, la sociedad europea, industrial, burguesa y pragmática, modificaría sus criterios artísticos. Se había producido una saturación del melodrama romántico y se buscaba una nueva orientación, que fue dirigida hacia la sociedad misma, convirtiéndola en materia creativa. Así, la vida cotidiana, los problemas y las inquietudes humanas sustituirían a los héroes, a los mitos o a la búsqueda de la belleza por sí misma, tomando cuerpo en la literatura realista de escritores como Zola, Balzac, Dickens, Tolstoi, Dostoievski o Galdós.
Estos mismos objetivos se reflejarían en las artes plásticas y también en la ópera, particularmente en la Italia finisecular, donde surgirían nuevos autores, como Mascagni, Leoncavallo, Giordano, Cilea o Puccini, que trasladaron esas ideas al teatro musical. Agrupados bajo la controvertida etiqueta “verista”, buscaban “poner música a la vida” y compusieron obras extraordinarias en las que representarían su contemporaneidad (aunque mayoritariamente en sus aspectos más sórdidos).
También los escenarios operísticos se ajustarían a esas claves, recreando pueblos y ciudades reales para desarrollar los argumentos. París, se convertiría en la ciudad verista por excelencia, pero no sería la única que acogería los tormentosos libretos del verismo (que, además, también acudirían a lugares exóticos como el oeste norteamericano o el lejano oriente).

22 may 2017

El “urbicidio” de Varsovia y la reconstrucción de la ciudad: entre la mímesis histórica y la “modernidad” soviética (y 2).

La reconstrucción de Varsovia tras el urbicidio de la Segunda Guerra Mundial tuvo dos caras: arriba, la ciudad moderna planificada según los criterios soviéticos (en el centro el icónico Palacio de la Cultura y de la Ciencia) y debajo la reconstrucción mimética de la Ciudad Vieja (Stare Miasto).
Tras aproximamos, en la primera parte de este artículo, a la Varsovia histórica, en esta segunda, profundizaremos en el urbicidio que padeció la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial y en su posterior reconstrucción.
La reconstrucción de la capital polaca generó un intenso debate. Se enfrentaron dos posturas radicalmente diferentes:  por un lado se defendía una reconstrucción mimética, recuperando la ciudad de antes de la guerra; mientras que, por otro, se propugnaba olvidar el pasado y construir una “ciudad moderna”, planificada según el modelo soviético. Finalmente, Varsovia, renacería mostrando las dos tendencias.

14 may 2017

El “urbicidio” de Varsovia y la reconstrucción de la ciudad: entre la mímesis histórica y la “modernidad” soviética (1).

La devastación de Varsovia enfrentó dos estrategias extremas para su reconstrucción: la mímesis (arriba, Ciudad Vieja, antes y después del ”urbicidio” de la Segunda Guerra Mundial) o la sustitución por una ciudad “moderna” soviética (debajo, reestructuración de la ciudad, en la imagen solo permanece el edificio de los Tribunales que había sido inaugurado en 1938).
Urbicidio es una palabra no oficial que propone aplicar a la ciudad lo que el término genocidio expresa respecto de los grupos humanos. Así, vendría a significar una destrucción urbana que no ha sido producida por catástrofes naturales, sino por acciones humanas intencionadas, dirigidas a castigar a la población, a eliminar su cultura, a hacer desaparecer su espacio vital, que es uno de los principales rasgos identitarios para una comunidad.
Vamos a aproximarnos a un urbicidio de gran significación histórica: la devastación de Varsovia dentro del contexto de la Segunda Guerra Mundial. Tras el desastre, la reconstrucción generó un intenso debate, enfrentando dos posturas radicalmente diferentes, que basculaban entre la mímesis y la planificación “moderna” siguiendo el modelo soviético.
El artículo consta de dos partes. En la primera nos aproximamos a la Varsovia histórica, a la ciudad previa a la Segunda Guerra Mundial. En la segunda, profundizaremos en su peculiar reconstrucción que mostraría las dos tendencias extremas.

3 abr 2017

¿A quién pertenece la fachada de los edificios? (artículo en el blog "Seres Urbanos" de EL PAÍS)

Vista de un mural en el que aparece pintado un retrato del exfutbolista argentino Diego Armando Maradona, realizado por el artista italiano Jorit Agoch, en un edificio del barrio San Giovanni a Teduccio en Nápoles, Italia.  (EFE)
Nueva colaboración de Urban Networks con el periódico EL PAÍS (blog Seres Urbanos / Planeta Futuro). El artículo "¿A quién pertenece la fachada de los edificios?" se ha publicado hoy, 3 de abril de 2017.

25 feb 2017

Recreaciones urbanas: entre el decorado teatral, las aspiraciones culturales y la caricatura.

El Pueblo Español de Barcelona es una de las propuestas de recreación arquitectónica y urbana más espectaculares (y controvertidas). En la imagen, la Plaza Mayor presidida por la reproducción del Ayuntamiento de Valderrobles (Teruel).
La arquitectura siempre ha tenido problemas para ser materia de exhibición directa, siendo poco frecuentes los conjuntos de edificios levantados con voluntad de muestra (aunque hay casos de gran interés). Por eso, habitualmente su exposición se realiza a través de “intermediarios” (fotografías, dibujos, planos, maquetas, etc.). No obstante, más allá de las singulares reuniones de edificios icónicos o de los ejercicios de intermediación expositiva, surge una tercera vía: la recreación arquitectónica y urbana. Esta consiste en su reproducción descontextualizada a escala real (sobre todo de las fachadas), ofreciendo recopilaciones heterogéneas que pueden responder a motivos muy variados y en las que la apariencia de los escenarios resultantes bascula entre los deseos de realismo y los excesos, llegando a veces a rozar la caricatura.
Vamos a aproximarnos a diversos ejemplos, desde recreaciones con objetivos culturales, como es el caso del Pueblo Español de Barcelona o la efímera “strada novissima” de la Bienal de Venecia de 1980, hasta escenografías teatrales del estilo de los Pueblos Potemkin o los poblados de los spaghetti-western rodados en el desierto de Tabernas (Almería), pasando por los exitosos espacios comerciales de Las Rozas Village en Madrid o el food court del centro comercial de Santa Catarina en Oporto.

18 feb 2017

Así nació Washington, la capital de los Estados Unidos de América.

Plano de 1835 reflejando la delimitación del Distrito Columbia y las trazas urbanas esquemáticas de Washington.
La fundación de ciudades es siempre un acto especial, pero mucho más cuando nacen como capitales que deben representar a una nación. Entonces, todas las decisiones son más trascendentes. La selección del emplazamiento, la planificación de su trazado o la ubicación de sus instituciones, se convierten en actos dotados de una gran significación.
Cuando se constituyeron los Estados Unidos de América, a partir de las Trece Colonias británicas que habían logrado su independencia del Imperio, se tuvo la necesidad de construir una nueva ciudad para ejercer de capital federal de la incipiente nación. Y no solo eso, sino que, además, debería contar con un territorio propio y autónomo respecto a los estados. Con esos requisitos, en 1791, nació Washington y se delimitó el Distrito Columbia que la contiene. En este artículo nos aproximaremos a las circunstancias que rodearon su fundación para, en otro posterior, analizar su singular trazado, del que podría decirse que fue el “canto del cisne” del urbanismo clásico.

8 feb 2017

Ciudades triples en las fronteras: los trifinios urbanos (los casos de la “Triple Frontera” sudamericana y de Basilea).

Hitos recordatorios de los trifinios analizados: arriba, de la denominada “Triple Frontera” Sudamericana y debajo del “Dreiländereck” europeo.
Nuestro planeta está surcado por unas líneas invisibles que delimitan los territorios políticos (aunque en ocasiones aprovechen accidentes geográficos o se materialicen con muros o vallados para indicar las fronteras con rotundidad). A veces, esas líneas convergen en puntos que se convierten en vértices muy singulares porque en ellos se congregan más de dos estados.
Uno de estos casos son los denominados trifinios, puntos en los que confluyen tres países distintos. Habitualmente se localizan en espacios naturales, pero hay ejemplos que aparecen en áreas urbanizadas, en las que la reunión de tres ciudades de naciones diferentes genera situaciones muy particulares, superando las habituales relaciones producidas entre parejas urbanas fronterizas.
Vamos a aproximarnos a dos casos concretos y muy distintos por su contexto, geográfico, cultural y socioeconómico. El primero se encuentra en Sudamérica: la denominada “Triple Frontera” que, señalada por dos ríos, el Paraná y el Iguazú, separa Argentina, Brasil y Paraguay. El segundo caso está en Europa y es algo más complejo porque la separación no es tan nítida como en el anterior. En este trifinio, que en alemán recibe el nombre de Dreiländereck (“esquina de los tres países”), se reúnen Francia, Alemania y Suiza en una conurbación presidida por la ciudad más importante: la suiza Basilea que linda sin solución de continuidad con sus vecinas francesas y germanas.