15 sept. 2012

África, multiverso urbano. Categorías Territoriales.

Estudio de Escala entre el continente africano y diversos países. (The True Size of Africa, Kai Krause)

El continente africano es inmenso y diverso. Acercarse a su conocimiento requiere, necesariamente, fragmentar su territorio en diferentes regiones que presenten cierta homogeneidad y faciliten su análisis.
Clasificar siempre es injusto con la realidad, porque para agrupar en categorías, debemos relativizar el peso de algún rasgo identitario y poder así establecer conjuntos que resulten más abordables. Este proceso de agrupación suele apoyarse en criterios que están orientados desde las intenciones que dirigen el análisis y el diagnóstico.
La complejidad de África permite diferentes acercamientos a sus categorías territoriales.



Podemos identificar varias estrategias entre los diferentes ensayos de clasificación territorial africana. Criterios geográficos, políticos, de religiones o lenguas, o una mezcla de varios de ellos pueden encontrarse en la base para establecer agrupaciones territoriales.
Los más habituales son los criterios geográficos. Entre ellos destacan la proximidad, que proporciona una interacción vecinal que se manifiesta en multitud de rasgos comunes, o las características biomáticas que ofrecen escenarios similares. También puede recurrirse a la historia, estableciendo grupos homogéneos a partir de los avatares que los territorios han compartido a lo largo de los siglos transcurridos.
En función de los criterios escogidos, un mismo territorio puede encontrase en grupos distintos. Por ejemplo, el caso de Marruecos y Egipto, que se encuentran en grupos diferentes por su clasificación medioambiental, ya que el primero se asocia con claves mediterráneas mientras que el segundo lo hace con el desierto; pero estos dos países comparten categoría en otras clasificaciones que se fundamenten en cuestiones de proximidad geográfica (región norteafricana). En otros agrupaciones podemos volver a encontrarlos separados desde el punto de vista geopolítico (Marruecos como parte del Magreb y Egipto como parte de oriente) o reunidos por su pasado histórico común tanto dentro del imperio romano como por la unificación del islam.

Una reflexión previa: La aproximación a las civilizaciones de Felipe Fernández-Armesto
Como una reflexión paralela y de carácter previo, ya que no es propiamente africana ni tampoco de carácter urbano, sino territorial y globalizada, aparece la interesante visión sobre las civilizaciones del historiador británico Felipe Fernández-Armesto (1950)
Fernández-Armesto publicó en el año 2000 su libro Civilizations. Culture, Ambition and the Transformation of Nature (traducción española: Civilizaciones. La lucha del nombre por controlar la naturaleza, Ed. Taurus, Madrid 2002) en el que exponía su tesis de que la civilización “no es el resultado de una estructura política, estética o religiosa, sino del intento cultural de readaptar el entorno. Una sociedad es civilizada en función de la domesticación a la que somete al clima, la geografía y la ecología”.
En su investigación, Fernández-Armesto rastrea las civilizaciones del planeta para encontrar el rastro de “fuerzas impersonales que han creado el molde con el que la humanidad ha perfilado unas culturas salvajemente distintas”. El historiador propone diecisiete entornos diferenciados que, pudiendo presentar ubicaciones muy alejadas en el planeta, muestran una forma similar en la conformación de su civilización, como consecuencia de compartir rasgos biomáticos.
Del total de los entornos propuestos, siete aparecen en el continente africano. Son los siguientes:
  • los desiertos de arena,
  • la región subsahariana,
  • las sabanas,
  • los bosques y selvas tropicales,
  • las tierras altas de montaña,
  • los grandes ríos y
  • las costas mediterráneas.
Fernández-Armesto explora la creación de las diferentes civilizaciones africanas, surgidas en esos siete entornos, aportando datos históricos y claves de los mecanismos de control de la naturaleza.

Dos ejemplos diferentes: La aproximación regional de UN-HABITAT y la clasificación urbana de David Adjaye.
La aproximación de UN-HABITAT al continente africano
UN-HABITAT (ONU-HABITAT), es la agencia de Naciones Unidas para los asentamientos humanos. El Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos “recibió el mandato de la Asamblea General para promover pueblos y ciudades social y ambientalmente sustentables con el objetivo de proveer vivienda adecuada a las personas”.
UN-HABITAT publica periódicamente un informe sobre el “Estado de las Ciudades Africanas (Gobernanza, Desigualdades y Mercados de suelo)”. En ella, organiza todo el continente en diferentes categorías que permiten un análisis coherente.
El criterio es fundamentalmente geográfico-posicional. Sus categorías son:
  • África Norte (6 países y 1 territorio especial, el Sáhara Occidental)
  • África Oeste (16 países)
  • África Este (14 países)
  • África Central (9 países)
  • África Austral (8 países)
En el último informe todavía aparecen 53 países, en lugar de los 54 actuales tras la segregación de Sudan del Sur ocurrida en 2011.
La aproximación regional de la Agencia UN-HABITAT

La aproximación a las ciudades africanas de David Adjaye.
David Adjaye (1966) es un arquitecto de origen ghanés, aunque nacido en Tanzania (su padre era diplomático). En su juventud residió en diferentes ciudades africanas siguiendo los destinos familiares. Finalmente recabó en Londres, lugar donde estudió y en el que actualmente desarrolla su carrera profesional.
Uno de sus trabajos recientes fue un recorrido fotográfico por diferentes ciudades africanas en la búsqueda de sustratos comunes de su arquitectura. Fruto de esa investigación surgió una exposición (celebrada en el Design Museum de Londres, entre el 31 de marzo y el 5 de septiembre de 2010), así como la publicación de un libro con los resultados (Adjaye Africa Architecture. A Photographic Survey of Metropolitan Architecture, editado por Thames&Hudson en 2011). En España, la revista Arquitectura Viva, presentó este trabajo en el número 140 (África Esencial, septiembre-octubre 2011)
En cierto modo, David Adjaye adopta una visión cercana al punto de vista de Fernández-Armesto ya que su análisis, esta vez sí, específicamente africano y urbano, categoriza las ciudades con criterios orientados en la misma línea.
Adjaye propone una clasificación de las ciudades del continente africano en seis regiones bien diferenciadas medioambientalmente:
  • el Magreb (4 capitales),
  • el desierto (4 capitales),
  • la región subsahariana o Sahel (4 capitales),
  • la sabana (6 capitales),
  • la selva (25 capitales) y
  •  las montañas (10 capitales).
Su tesis es que las características ambientales de cada región han tenido una influencia decisiva en la arquitectura y en el urbanismo. Para demostrarla recorrió 53 ciudades, capitales de sus países (en ese momento todavía no se había independizado Sudán del Sur).
Adjaye olvida las fronteras políticas entre los estados y se fija únicamente en la localización de sus capitales. Puede darse el caso de que un país tenga un entorno climático característico, pero su capital se encuentre ubicada en otro minoritario. En este caso, Adjaye prioriza la localización de la capital a la hora de incluirlo en una determinada categoría.
El análisis es menos urbanístico y mucho más arquitectónico, puesto que son los rasgos tipológicos y constructivos de los edificios los que le llevan a establecer sus conclusiones.
La clasificación de las ciudades africanas según David Adjaye.

Una aproximación propia a las categorías territoriales africanas.
La agrupación que realizamos del territorio africano en diferentes categorías intenta unir la aproximación medioambiental y el parentesco histórico.
La latitud es uno de los parámetros más significativos para determinar las claves climáticas de una zona. Por esta razón, nuestra aproximación se apoya en el establecimiento de franjas con coherencia bioclimática para luego ser matizadas por las componentes históricas.
Con la segregación de Sudán del Sur (2011) son 54 los estados en los que se divide África, 48 continentales y 6 insulares. No obstante, la categorización territorial propuesta trasciende las fronteras políticas. Las regiones propuestas son las siguientes:


Región 1: Norte Mediterráneo (entorno mayoritario de 5 países)
El litoral sur mediterráneo y su historia común ofrecen una homogeneidad que es más relevante que las diversidades biomáticas entre los territorios occidentales y orientales.

Región 2: Sudán- Desierto (entorno mayoritario de 8 países)
Sudán es un concepto geográfico general que agrupa a las regiones interiores situadas al sur del Sáhara (aunque luego se haya convertido en denominación de dos países). Integra la zona del Sahel y las sabanas subsaharianas. Su vinculación al desierto justifica muchos de los rasgos que comparten estos territorios.

Región 3: Guinea (entorno mayoritario de 9 países)
La Guinea es la denominación utilizada para designar el territorio situado entre el sudán (al norte) y el Océano Atlántico (al sur), independientemente de que varios países acabaran adoptando ese nombre. Estas costas del occidente africano se verán determinadas por la presencia del mar y de los bosques tropicales que las pueblan.

Región 4: Central - Selvas (entorno mayoritario de 7 países)
Las grandes selvas ecuatoriales ofrecen un hábitat totalmente singular. La región central se encuentra caracterizada por las mismas, independientemente de que algunos de los territorios fronterizos puedan participar de alguno de los rasgos de los biomas vecinos.

Región 5: Cuerno de África (entorno mayoritario de 4 países)
El extremo oriental africano es una ecorregión con características singulares que han tenido como consecuencia una gran autonomía histórica.

Región 6: Índico-Lago Victoria (entorno mayoritario de 6 países)
Las costas del índico determinan el carácter de una región que se extiende hasta el Gran Rift africano. Estos territorios, que ofrecen una cierta diversidad medioambiental, se ven unificados por los avatares históricos compartidos.

Región 7: Austral (entorno mayoritario de 9 países)
El Sur forma una ecorregión cuyo desarrollo ha sido bastante autónomo respecto del resto del continente. La  presencia de los desiertos de Namibia y Kalahari la aislaron por el centro y el oeste.

Región 8: Insulares (entorno mayoritario de 6 países)
La insularidad lleva a compartir unos rasgos comunes que trascienden la ubicación concreta de cada isla.

Las ocho categorías territoriales de la aproximación propia.
Sobre estas bases categóricas podrán abordarse los primeros análisis locativos sobre las ciudades africanas, que exploran, por ejemplo, la relevancia política o el peso demográfico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

urban.networks.blog@gmail.com