19 may. 2018

Las 51 iglesias de Wren: Variaciones sobre un tema en el Londres Barroco (Segunda parte)


Esquemas acerca de las variaciones sobre un tema exploradas en las iglesias que proyecto Wren para la City londinense.
Entre los monumentales edificios y los rascacielos de la City londinense aparecen unas pequeñas joyas de la arquitectura religiosa que fueron diseñadas a lo largo de 25 años por Christopher Wren, uno de los grandes arquitectos del barroco inglés. Fueron consecuencia del pavoroso incendio que sufrió el antiguo Londres en 1666 y que obligó a proponer nuevos templos que sustituyeran a los desaparecidos.
Estas nuevas iglesias parroquiales (inicialmente 51, aunque solo sobreviven 30) tuvieron una génesis muy particular, que las convierte en un caso excepcional. Desde luego por la catástrofe que las puso en marcha; pero también por el tema, que buscaba un espacio innovador para la liturgia protestante; por el singular método de trabajo (variaciones sobre un tema básico); y, sobre todo, por su concentración en un espacio limitado.
El artículo tiene dos partes. En la primera parte de este artículo nos acercamos al concepto de variación y al contexto del barroco arquitectónico inglés. En esta segunda entrega profundizaremos en los edificios y propondremos una ruta para recorrerlos, que se inicia y finaliza en St. Paul, la obra maestra de Wren que se nutrió de la experimentación de los pequeños templos.


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El incendio Londres de 1666 y las 51 nuevas iglesias en la City.
Algunas ciudades sufren catástrofes que, más allá de la conmoción inicial, se convierten en oportunidades para vislumbrar un futuro diferente. Londres sufrió un incendio devastador en 1666 que, prácticamente, asoló toda la City. El gran desastre promovió un intenso debate sobre la reconstrucción y los modelos a seguir, así como sobre la posibilidad de proponer un nuevo trazado para la ciudad que evitara la densa y tortuosa trama antigua.
Plano de Londres, indicando el área afectada por el gran incendio de 1666.
Pero las aspiraciones para crear un nuevo “organismo” urbano, libre de los condicionantes del caótico Londres preexistente, quedarían defraudadas. Las propuestas no pasarían del papel, sepultadas bajo una montaña de trabas técnicas y legales y ante la falta de efectividad de los medios de control público. Aquel fracaso, que impidió la transformación radical del centro de la capital británica, fue una muestra del divorcio entre los intereses del poder y de la burguesía respecto a la ciudad.
No obstante, la ciudad renació de sus cenizas, gracias a la aparición de una nueva arquitectura, puesto que viviendas, edificios institucionales o iglesias, fueron revisados desde nuevos criterios, tanto estilísticos como normativos (se promulgaron unas estrictas ordenanzas para evitar en la medida de lo posible nuevos incendios que resultaran tan devastadores). Este “renacimiento” de Londres y sus circunstancias ya fueron tratados en otro artículo de este blog y nos remitimos a él.
Una de las muestras más reveladoras de esa “resurrección” urbana fueron los edificios religiosos. El fuego había dañado o destruido 86 de las 107 iglesias parroquiales que tenía la City y se acometió rápidamente su restablecimiento.
La reconstrucción de los templos debía partir del estado en el que habían quedado cada uno de ellos. En la gran mayoría de las situaciones habría que construir iglesias totalmente nuevas, reubicadas en los solares de las anteriores; en otras, se tendrían que levantar aprovechando los restos que se habían salvado de la destrucción; y, en unos pocos casos, la actuación necesaria iría poco más allá de la gestión de los fondos económicos para las reparaciones. De todo ello se encargó la misma persona.
Este sería Christopher Wren, el gran arquitecto que había participado en el concurso fallido sobre la reestructuración urbana de la ciudad y de quien ya hemos hablado en la primera parte del artículo. Wren fue nombrado surveyor de la reconstrucción, recibiendo el encargo de erigir otra vez las pequeñas parroquias (y, además, la nueva catedral de St. Paul, también afectada por el incendio). Esa ingente tarea fue abordada con una celeridad inusitada, llegando a colocarse primeras piedras de dieciséis iglesias ya en 1670. No obstante, es conveniente recordar que, como afirma Manfredo Tafuri, “Wren es el nombre tras el que se oculta un grupo de proyectistas y una estructura colectiva de estudio de arquitectura”.
Plantas de seis de las iglesias parroquiales diseñadas por sir Christopher Wren.
El trabajo final se concretó en 51 nuevas iglesias parroquiales para la City (aunque habría alguna más fuera del recinto del Londres antiguo), con intervenciones de alcance diverso como hemos comentado. Wren expresaría en los templos levantados exnovo el espíritu del barroco, sin perder la oportunidad de reenfocar con el estilo de los nuevos tiempos las actuaciones más condicionadas por las preexistencias (restauraciones y reparaciones). Pero, sobre todo, Wren y su equipo afrontaron el reto como un ejercicio de exploración de las posibilidades tipológicas para la nueva liturgia protestante, adoptando una prodigiosa mecánica combinatoria.

Una tipología renovadora para una nueva liturgia.
La crisis religiosa del siglo XVI, que escindió la iglesia occidental en dos mitades: la católica y la protestante, abrió una polémica sobre la configuración del espacio litúrgico. La iglesia católica zanjó rápidamente la cuestión con la creación de un modelo de edificio religioso que se erigió como una de las expresiones más importantes del arte barroco. Pero, en el campo protestante, el debate fue menos intenso y resolutivo. En cualquier caso, se asistiría a la creación de una tipología renovadora acorde con las nuevas funciones litúrgicas del ritual protestante. Como indican los profesores Fernando Checa y José Miguel Morán en su libro “El Barroco” (Ed. Istmo. Madrid, 2001. pág. 314)dentro del rito protestante, por encima del realce de la ceremonia y de la solemnidad, el factor decisivo era el sermón, que consistía en el comentario y explicación del texto bíblico. Se necesitaba, pues, un espacio recogido, en el que lo esencial era lograr una buena acústica más que un impacto visual. (…) las dimensiones de la iglesia protestante estaban determinadas por el alcance de la voz, pues en el protestantismo el culto parece hecho para ciegos. La iglesia no se concebía como un templo, sino más bien como un lugar de reunión. Es este el motivo por el que se opta por la planta central y lo que explica la aparición de tribunas…”.
Aunque en Holanda se avanzaron soluciones al respecto, serían las 51 iglesias londinenses de Wren las que ofrecerían mayor interés a la hora de configurar el modelo definitivo para la nueva liturgia. Su inspiración contaba con estímulos diversos procedentes tanto de las referidas muestras holandesas como de ejemplos extraídos de Tratados o de las descripciones de las basílicas vitruvianas. Todo ello se convertiría en un caldo de cultivo del que emergerían los casos concretos, compuestos gracias a múltiples combinaciones de elementos que, eso sí, priorizaban la centralidad de las plantas y la unidad del espacio (aunque en algunos casos no fue así debido a las preexistencias).
Interior de St Andrew-by-the-Wardrobe (número 5 de la ruta)
En aquellos años del siglo XVII, las iglesias no solamente respondieron a necesidades litúrgicas, sino que supusieron un campo de experimentalismo lingüístico arquitectónico. Checa y Morán apuntan en esta dirección (op. cit., pág. 315) diciendo que “la variedad de plantas y la importancia del tema de la torre se utilizan para toda una serie de experimentos en torno al valor convencional del lenguaje (…) Los elementos del lenguaje clásico se utilizan ahora con una total falta de prejuicio, y el mismo gótico se convierte en fuente de inspiración. En estas iglesias el centro de atención deja de ser el altar o una imagen para pasar a serlo el púlpito o el órgano”; remarcando la excepcionalidad de St. Paul, a la que aluden indicando que “la catedral de San Pablo se plantea como una planta de cruz latina cubierta con una enorme cúpula -distinguiéndose así del resto de las parroquias- y en ella el motivo simbólico de la cúpula se constituye en el centro de referencia de la City”.
El arquitecto e historiador Jean Castex, insiste en esa idea de metodología proyectual siguiendo lo expresado por Manfredo Tafuri en su libro “Teorías e historia de la arquitectura”, en el que analizaba el proceso de creación de Wren refiriéndose a él como assemblage de elementos sacados de códigos diversos y distintos entre sí. Castex, en su libro “Renacimiento, Barroco y Clasicismo” (Ed. Akal. Madrid, 1994. pág. 229) habla de “la contaminación experimental entre códigos lingüísticos diversos, iniciada por Wren y culminada por Hawksmoor, Thomas Archer y, finalmente, Vanbrugh, en un sentido netamente antihistoricista. Se puede hablar a la vez de experimentación y de antihistoricismo para este grupo de investigaciones, puesto que la introducción de elementos de léxico manierista, clásico, gótico o de inspiración borrominiana (…) no tiene ya ninguna entonación polémica, no quiere proponer la historicidad de la forma como problema en torno al que batallar (no olvidemos que la arquitectura inglesa, ecléctica, tradicionalmente impulsada a la síntesis, planteó ya el problema de la historia en forma dialéctica), no ve en ello más que un elemento a utilizar pata otorgar más amplia confirmación a una experimentación desencantada y antirretórica de variaciones ad libitum a partir de materiales históricos y geométricos preformados”. Castex analiza 27 de las 51 iglesias salidas de la firma de Wren explorando esa “mecánica combinatoria” de objetos y estructuras heterogéneos, que sometía a crítica la herencia lingüística y sintáctica de la tradición.
St Benet Paul's Wharf (4). De arriba abajo: sección, planta e imagen exterior de la iglesia

Tema con variaciones (una metodología de proyecto).
En general, el método compositivo de las variaciones parte de un tema base cuyos elementos son transformados en las repeticiones. Los elementos de composición esenciales para Wren fueron la sala principal (sus proporciones, estructura en naves o en espacio unitario, relaciones con los espacios auxiliares, aperturas al exterior y, muy particularmente, la cubrición de la misma), la torre-campanario (en relación a la sala principal y al acceso, pero sobre todo como pieza volumétrica e identitaria del conjunto edificado), los espacios auxiliares (principalmente vestíbulo y sacristía, pero también según los casos, tribunas y galerías). Los puntos focales que más allá de la posición del altar se dirigen al púlpito y al órgano.
Es habitual el uso del módulo como estructura básica para apoyar las variaciones. Una buena parte de las propuestas responden a planteamientos geométricos sencillos y que privilegian la centralidad de la sala principal. Los esquemas responden por lo general a cuadrículas sencillas (aunque luego la realidad construida se vea un tanto deformada respecto a la pureza conceptual).
Una de las modulaciones que se repite en varios ejemplos es la de 3x3 para el espacio principal de manera que a partir de ese cuadro base se ubique la torre y los espacios auxiliares en un juego combinatorio que respondía tanto a la composición interna como a las sugerencias del entorno (relación con la calle, valoración de la imagen de la torre-hito identitario, etc.).
Esquemas sobre las variaciones acerca de plantas de 3 x 3 módulos (arriba las plantas reales a la misma escala entre sí). Los números entre paréntesis corresponden a su posición en la ruta propuesta, las rayas indican que han desaparecido. La trama gris identifica la sala principal, el pequeño rectángulo gris oscuro indica la ubicación del altar, el cuadrado regruesado es la torre-campanario y los cuadrados sin trama acogen los espacios auxiliares (particularmente vestíbulo y sacristía)
No es el único juego combinatorio, ya que como hemos adelantado, Jean Castex, en el libro referenciado, selecciona 27 casos (tanto conservados como desaparecidos) para estudiar sus pautas, sobre todo en lo que respecta al carácter de la sala principal de las edificaciones. Tras el análisis propone tres grupos en función los rasgos comunes detectados. En primer lugar, reúne las “salas centralizadas”, caracterizadas por una planta cuadrada acentuada por la presencia de una cubierta que potencia el centro (con nueve casos). La segunda categoría son las que denomina “salas plafonadas” que se identifican por cubiertas esencialmente planas con juegos estructurales (con siete casos). La tercera clase agrupa a las que denomina “salas basilicales” que apuestan por espacios rectangulares que pueden presentar naves (diez casos). Castex cita como caso especial el templo de St. Stephen Walbrook (número identificativo en la ruta propuesta: 16) al presentarlo como un híbrido entre basílica y planta central con cúpula.
St Stephen Walbrook (16). De arriba abajo: imagen exterior, planta e imagen interior con su cúpula.
También Jean Castex identifica referencias estilísticas que expresan variaciones en las realizaciones. Como ejemplo indica la mirada al gótico en St. Mary Aldermary (29), la mirada hacia el mundo clásico en St. Mary-le-Bow (29), o la visión propiamente barroca de St. Lawrence Jewry (13)
Hay otras “variaciones” que generan clasificaciones que no responden a la exploración tipológica sino a criterios cuantitativos como pueden ser sus tamaños, coste, ordenación temporal, o la conservación de los rasgos originales. Estas categorías tienen menos interés estilístico, pero ayudan a la comprensión de cada caso.
Criterio temporal.
Las cincuenta y una iglesias fueron realizadas a lo largo de 25 años, el cuarto de siglo que transcurrió entre los años 1670 y 1695. El siguiente esquema temporal las ordena en función de las fechas de construcción (en rojo, las desaparecidas; en negro, las existentes, con indicación del número asignado en la ruta propuesta en el apartado siguiente).
Diagrama temporal de las 51 iglesias de Wren (en rojo, las desaparecidas; en negro, las existentes, con indicación del número asignado en la ruta propuesta).
Criterio de tamaño.
Las parroquias presentan tamaños bastante diferentes. Esta investigación, realizada por Jean Castex en la obra citada, indica como los templos van desde las pequeñas iglesias de 150/200 metros cuadrados, como St. Benet Paul's Wharf (4), St. Clement Eastcheap (18), o St. Mildred (desaparecida) hasta las mayores como St. Bride (7), con 550 metros cuadrados o Christ Church Greyfriars (10) que alcanza los 850. La media se sitúa en torno a los 350 metros cuadrados con ejemplos como St. James Garlickhythe (27) o St. Mary-le-Bow (29)
A la izquierda, St James Garlickhythe (27). A la derecha, St Mary-le-Bow (29)
Criterio de conservación de los rasgos originales.
Las 51 iglesias tuvieron una historia diferente y solamente 30 han llegado a nuestro tiempo total o parcialmente (hay que tener en cuenta que los bombardeos sufridos por Londres en la Segunda Guerra Mundial, durante el Blitz, le afectaron considerablemente). De esta trentena de templos que permanecen, solamente 13 conservan su estado original, mientras que los 17 restantes presentan modificaciones notables: 2 habían sido bastante transformados antes de los bombardeos; otros 9, que se habían visto muy dañados por el Blitz, fueron reconstruidos tras el conflicto con modificaciones apreciables; y de las 6 iglesias restantes solamente sobrevivió la torre ya que no se llegó a plantear la recuperación el cuerpo principal.
Estado de conservación de las 30 iglesias según el criterio expresado en la leyenda.
Las 21 iglesias desaparecidas lo hicieron por motivos diversos. 10 fueron eliminadas como consecuencia de la Union of Benefices Act de 1860, una ley que redujo el número de parroquias de la City debido al muy notable descenso de población experimentado por esa parte de Londres durante la segunda mitad del siglo XIX. En estos casos, las circunscripciones parroquiales descartadas fueron anexionadas a las contiguas y sus sedes demolidas. Otros 6 templos fueron derribados por otras razones, como la necesidad de espacio para acometer otras edificaciones o por presentar problemas de seguridad estructural. De los 5 restantes, 2 fueron “desmontados” y “reutilizados” como material para otras construcciones y 3, que habían sido destrozados por el Blitz, quedaron sin reconstruir definitivamente.
Dos de las iglesias de las que solamente se mantienen sus torres-campanario. A la izquierda, St. Augustine Watling Street, y a la derecha, St. Mary Somerset.

St Dunstan-in-the-East (24). Se conserva la torre-campanario y los muros perimetrales del cuerpo principal de la iglesia, que albergan un jardín interior.

La ruta propuesta para visitar las 30 iglesias de Wren en la City.
Aunque resulte sorprendente, la identificación de las 51 iglesias construidas por Wren ofrece dificultades. El diferente alcance de las intervenciones ha llevado a los historiadores a ciertos desacuerdos respecto a algunos casos concretos, por lo que no resulta sencillo precisar la lista con exactitud. De hecho, los documentos consultados presentan discrepancias respecto a ciertas parroquias. Para establecer el conjunto utilizado en la ruta propuesta hemos partido del “Appendix No. 1: Schedule of Wren's City Churches', in An Inventory of the Historical Monuments in London, Volume 4, the City (London, 1929), p. 199. British History Online http://www.british-history.ac.uk/rchme/london/vol4/p199”, aunque realizando algún ajuste porque, incluso este listado histórico ofrece alguna imprecisión. En este documento se enumeran las Iglesias con sus fechas de construcción y el coste de cada una de ellas, complementándose con planos de la mayoría de los cincuenta y un templos.
Ruta propuesta, con comienzo y final en St. Paul, para recorrer las 30 iglesias parroquiales diseñadas por sir Christopher Wren.
La ruta comienza y termina en la catedral de St. Paul, la obra maestra de Christopher Wren, ofreciendo la posibilidad de visitar los treinta templos (en algún caso, solamente su torre-campanario) con un recorrido que no llega a los siete kilómetros. El plano adjunto indica el recorrido propuesto. Los números indican la iglesia concreta según la lista siguiente:
1       St Augustine Watling Street
2       St Nicholas Cole Abbey
3       St Mary Somerset
4       St Benet Paul's Wharf
5       St Andrew-by-the-Wardrobe
6       St Martin, Ludgate
7       St Bride's Church
8       St Andrew, Holborn
9       St Sepulchre-without-Newgate
10     Christ Church Greyfriars
11     St Anne and St Agnes
12     St Alban's, Wood Street
13     St Lawrence Jewry
14     St Olave Old Jewry
15     St Margaret Lothbury
16     St Stephen Walbrook
17     St Mary Abchurch
18     St Clement Eastcheap
19     St Edmund, King and Martyr
20     St Michael's Cornhill
21     St Peter upon Cornhill
22     St Margaret Pattens
23     St Mary-at-Hill
24     St Dunstan-in-the-East
25     St Magnus-the-Martyr
26     St Michael Paternoster Royal
27     St James Garlickhythe
28     St Mary Aldermary
29     St Mary-le-Bow
30     St Vedast Foster Lane
Parte de la ruta propuesta que recorre la zona occidental de la City (teniendo como referencia central St. Paul)

Parte de la ruta propuesta que recorre la zona oriental de la City (teniendo como referencia central St. Paul)
Estas treinta iglesias no son las únicas existentes en la City, porque hay unas cuantas más, pero esas ya no tuvieron relación con la firma de Christopher Wren (salvo, por supuesto, St. Paul).
Dos de esas otras pequeñas parroquias resultan muy significativas por el contraste con el conjunto de las iglesias barrocas, ya que establecen un marco temporal que identifica el antes y el después de la intervención de Wren.
La primera referencia, es la iglesia de St. Andrew Undershaft, una de las pocas que se libraron del incendio de 1666 y que indica el estilo medieval característico anterior a la renovación barroca. La iglesia inicial se construyó en el siglo XII y tuvo varias remodelaciones, siendo la última de 1532. [marcada con una “A” en la ruta, con desplazamiento y vuelta desde la posición 21]
La segunda referencia es la iglesia de St. Mary Woolnoth, realizada por Nicholas Hawksmoor, otro de los grandes arquitectos del barroco inglés, entre 1716 y 1727, y que expresa la evolución estilística a partir de Wren. [señalada con una “B” en la ruta, con desplazamiento entre las posiciones 15 y 16]
A la izquierda, iglesia de St. Andrew Undershaft, una de las que se libraron del incendio de 1666 y que presenta el estilo medieval característico anterior a la renovación barroca. A la derecha, la iglesia de St. Mary Woolnoth, de Nicholas Hawksmoor, que anuncia la evolución a partir de Wren.
Las 51 parroquias parecen escoltar la obra cumbre de Christopher Wren, la catedral de St. Paul, la gran referencia de la City, tanto desde el punto de vista histórico como visual (aunque en la actualidad tenga la competencia de los rascacielos). Para St. Paul, Wren elaboró varios proyectos hasta que finalmente se desarrolló un esquema en planta de cruz latina, las formas tradicionales del edificio desaparecido, aunque esta no había sido su intención inicial ni estaba en las pequeñas iglesias de la City, por lo que la catedral supuso un planteamiento excepcional dentro del conjunto. No obstante, St. Paul se nutrió de las exploraciones realizadas en aquel juego tipológico y combinatorio que alumbró los pequeños templos. Esta influencia se advierte, por ejemplo, en el diseño de la cúpula (experimentada a otra escala en St. Stephen Walbrook) o de las torres-campanario (protagonistas de algunas de las variaciones formales de las parroquias). Con todo, la extraordinaria catedral anglicana, que puso su primera piedra en 1675 y se terminaría en 1711, emergería como un compendio de la arquitectura de su tiempo.
Arriba, superposición de la antigua planta de St. Paul (trama gris) con la nueva (línea azul) proyectada por Wren. Debajo imagen de la catedral en 1896.

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