15 sept. 2018

La identidad como fusión de los contrarios (arquitectura y ciudad en el Imperio mogol indio) [2]


La combinación de la piedra arenisca roja como base, con incrustaciones de mármol blanco, es característica de la arquitectura mogola (hasta que el mármol blanco, con piedras semipreciosas engastadas asumió el protagonismo, como en el Taj Mahal). En la imagen, uno de los pabellones-puerta de acceso al jardín del Mausoleo de Itimad-ed-Daula en Agra, visto desde el interior.
Estamos aproximándonos a la arquitectura y al urbanismo del Imperio Mogol, como ejemplo de identidad espacial forjada a partir de la fusión de culturas contradictorias. Durante los siglos XVI y XVII, en la parte septentrional del subcontinente indio, se construyeron edificios y ciudades que supondrían una nueva imagen para aquellos territorios que mantenían un delicado equilibrio entre lo islámico y lo hinduista.
Lo hacemos en tres partes. En la primera parte abordamos las cuestiones generales. En esta segunda visitaremos cinco mausoleos (destacando el Taj Mahal), cuatro mezquitas (sobresaliendo las principales de Delhi y Lahore) y tres palacios-fortaleza (los Fuertes Rojos de Agra, de Delhi y el de Lahore). Dejaremos para el tercer artículo el análisis de dos jardines y una ciudad.

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(enlace con la primera parte)

5 mausoleos.
Los mausoleos no formaban parte de la cultura hindú ya que, tras el fallecimiento de una persona, el ritual indicaba la cremación de los cuerpos. Tampoco eran una tradición en la arquitectura islámica temprana porque, según su credo, todos los hombres son iguales ante dios y, en consecuencia, las tumbas eran similares y modestas. La llegada al islam de culturas no árabes propició un cambio en la consideración del tipo de enterramiento, particularmente de las figuras ilustres. Por ejemplo, los turco-persas del Imperio Selyúcida (1037-1194, con capital histórica en Isfahán) o los turco-mongoles del Imperio Timúrida (1370-1507, capital histórica Samarcanda) abrazaron el islam, pero mantuvieron su tradición de homenajear a los líderes muertos con notables edificios funerarios (algo habitual en sus lugares de origen, Asia Central y China, aunque no lo hicieran mientras se mantuvieron nómadas).
Esa honra a los muertos distinguidos (casi siempre gobernantes o familiares cercanos de estos) también se implantó en el Imperio Mogol, levantando fabulosas construcciones para el descanso eterno de los recordados
Los espectaculares mausoleos se acompañaban de magníficos jardines que partieron del modelo persa (chahar-bagh) y que veían sustituido su pabellón central de recreo por el edificio funerario. Por eso son denominados también como “tumbas-jardín”. Nos ocuparemos de los jardines mogoles más adelante, aquí nos referimos a sus mausoleos, presentando cinco de ellos que reflejan la evolución de la tipología.
Comparación de las plantas de los jardines de cuatro mausoleos. De izquierda a derecha: Mausoleo de Humayun, de Akbar, de Itimad, y el Taj Mahal (imagen elaborada por Krupali Uplekar Krusche, Danny Aijian, Selena Anders, Iva Dokonal y Jill Kapadia)

Comparación de los edificios de cuatro mausoleos en planta y alzado principal a la misma escala. De izquierda a derecha: Mausoleo de Humayun, de Akbar, de Itimad, y el Taj Mahal (imagen elaborada por Krupali Uplekar Krusche, Danny Aijian, Selena Anders, Iva Dokonal y Jill Kapadia)

Comparación de las plantas de los edificios de cuatro mausoleos: De izquierda a derecha y de arriba abajo: Mausoleo de Humayun, de Akbar, de Itimad, y el Taj Mahal (imagen elaborada por Krupali Uplekar Krusche, Danny Aijian, Selena Anders, Iva Dokonal y Jill Kapadia)
Mausoleo de Humayun (Delhi, 1569). Patrimonio de la Humanidad desde 1993.
Con el Mausoleo de Humayun se inauguraría la serie de tumbas grandiosas. Fue construido por el emperador Akbar, su hijo. Su ubicación se seleccionó por estar cerca de la tumba de Hazrat Nizamuddin Auliya, santo sufí del siglo XIV. Sus innovaciones estilísticas marcarían el camino de los futuros monumentos funerarios (que culminaría en el Taj Mahal) y también de la arquitectura mogola en general. El mausoleo se encuentra en el centro de un gran jardín (que seguía el modelo cuatripartito persa), levantado sobre un gran zócalo de un piso, con una planta cuadrada achaflanada, presidida por una cúpula rebajada. El edificio propiamente dicho, se estructura como un hasht bihisht (“ocho paraísos”, caracterizado por las ocho salas que envuelven a la central). Es el resultado del trabajo conjunto entre artesanos musulmanes e indios, y muestra la mezcla de elementos hindúes (como los chhatris, pequeños pabellones-templetes porticados y cubiertos con cúpula, aunque en este caso la cubrición es de cerámica vidriada de inspiración persa) e islámicos (como los iwanes de acceso), sin embargo, no cuenta con los minaretes que serán representativos posteriormente. La arenisca roja es su material principal, haciendo también aparición el mármol blanco para resaltar los detalles. Esta pareja de materiales se convertirá en típica de la arquitectura mogola.
Mausoleo de Humayun. De arriba abajo: imagen aérea, planta del jardín (los espacios irregulares corresponden a otras tumbas), planta del edificio y sección del mismo.
Mausoleo de Akbar (Sikandra, en Agra, 1613)
El Mausoleo de Akbar fue comenzado por el mismo emperador siguiendo la tradición de los antiguos mongoles, que se encargaban de la construcción de sus tumbas, pero le sobrevino la muerte y fue su hijo Jahangir quien concluyó la obra. El sitio se encuentra en Sikandra, un barrio de la periferia de Agra que había sido escogido por el propio Akbar. También es un jardín cuatripartito de una escala inmensa, de unos 750 metros de lado, cuyas direcciones principales corresponden a los ejes perpendiculares que pasan por el centro en el que se ubica el edificio, con una planta cuadrada de unos 100 metros de lado e igualmente organizado interiormente como un hasht bihisht. Carece de zócalo y de cúpula, pero cuenta con los cuatro iwanes, los chhatris y aparecen los minaretes, que son cuatro, uno en cada esquina. También los materiales principales son la arenisca roja para los grandes paños de fachada y el mármol blanco para la ornamentación.
Mausoleo de Akbar. De arriba abajo: imagen de la fachada principal, planta del jardín, planta de cubiertas del edificio y sección del mismo (con sección de planta baja).
Mausoleo de Itimad-ed-Daula (Agra, 1626)
También en Agra, aunque en la otra orilla del rio Yamuna, es decir en la ribera izquierda, se levantaría el mausoleo de Itimad-ed-Daula, un edificio clave en la transición de las primeras tumbas mogolas a las finales, porque comienza a desaparecer la arenisca roja que caracterizó a las iniciales para dar el protagonismo al mármol blanco que definirá la cumbre del género, el Taj Mahal. Fue construido por encargo de Nur Jahan, esposa del emperador Jahangir, para honrar la memoria de su padre. Su implantación es igualmente sobre un jardín cuatripartito con construcciones complementarias (como la puerta de acceso al recinto). Sobre la plataforma de base (un cuadrado de cincuenta metros de lado, pero solo un metro de altura), se levanta el edificio (de planta cuadrada, con 23 metros de lado) que cuenta con una cúpula un tanto particular y cuatro minaretes-torres hexagonales esquineros.
Mausoleo de Itimad-ed-Daula. De arriba abajo: imagen de la fachada principal, planta del jardín, planta del edificio y sección del mismo.
Mausoleo de Jahangir (Lahore, 1637)
También fue Nur Jahan la responsable de poner en marcha el mausoleo de su esposo, en este caso en Lahore, junto al río Ravi. Sobre el jardín cuatripartito aparece un gran plinto que soporta el solemne y austero edificio de un único piso, sin cúpula, ni iwanes, ni chhatris, aunque si con cuatro minaretes octogonales que se elevan hasta los 30 metros.
Mausoleo de Jahangir. De arriba abajo: imagen de la fachada principal, planta del jardín y planta del edificio.
Y la cumbre del género, el Taj Mahal (Agra, 1630-1659) Patrimonio de la Humanidad desde 1983.
La cumbre absoluta de los mausoleos mogoles es el Taj Mahal, un icono no solo de la arquitectura de su tiempo sino también de la ciudad y de toda India (estando al nivel de representación de la Torre Eiffel o de la Torre de Pisa, por ejemplo). Es una atracción turística de primer orden mundial. Fue promovido por el emperador Shah Jahan para honrar a su esposa, Mumtaz Mahal. Más que un edificio es un complejo de construcciones ubicada en un recinto de 630 por 330 metros con un gran jardín central cuatripartito pero que no alberga el afamado palacio de mármol blanco, sino que este, curiosamente, se ubica en un lateral, junto al rio Yamuna, en su ribera derecha. El mausoleo se levanta sobre un zócalo de 7 metros de altura (y 94 de ancho), en cuyas esquinas se yerguen cuatro esbeltos minaretes enmarcando la sofisticada composición que incluye también dos edificios “gemelos” uno destinado a mezquita y otro a caravanserai. El gran edificio de mármol blanco tiene planta cuadrada achaflanada. La cúpula central es doble, siguiendo la tradición persa (una interior que se eleva 24 metros y otra exterior, bulbosa, que llega hasta los 60 metros). Parece ser que, en la construcción, que se prolongó más de dos décadas, intervinieron alrededor de 20.000 personas, dirigidos por el arquitecto de la corte, Ustad Ahmad Lahori. Entre ellas se encontraron artesanos llegados de Delhi y Kandahar, especialistas en cúpulas de Lahore y Samarcanda (la cúpula la diseñó el arquitecto turco Ismail Khan), calígrafos de Bagdad, o talladores de flores de Bujara y de Cachemira. El conjunto presenta una rigurosa composición geométrica donde todas las partes se encuentran relacionadas proporcionalmente. El edificio es un prodigio que es, a la vez, sencillo y suntuoso, con sofisticadas celosías de piedra calada o incrustaciones generalizadas de piedras semipreciosas mostrando caligrafías y profusión de arabescos florares.
Taj Mahal. De arriba abajo: imagen aérea, planta del jardín, planta del edificio y sección del mismo.
Hubo otros muchos mausoleos, aunque de menor trascendencia que los cinco anteriores. Por ejemplo, el de Mohammed Adil Shah (conocido como Gol Gumbaz), construido en Vijayapura (antiguamente Bijapur) en Karnataka, entre 1626 y 1656 para el sultán de Bijapur, uno de los cinco sultanatos del Decán, por lo que no sería propiamente mogol, aunque no se pudo sustraer a la influencia de las construcciones funerarias del imperio. Esta tumba monumental mostraría cierta singularidad por su cercanía al mundo persa-otomano, fundamentalmente por el planteamiento de una gigantesca cúpula de 44 metros de diámetro. También es destacable, Bibi ka Maqbara, un mausoleo ubicado en Aurangabad, la efímera capital de Aurangzeb, que fue construido entre 1651 y 1661 por orden de Muhammad Azam Shah, uno de los hijos del emperador, en homenaje a su madre, con una sorprendente inspiración en el Taj Mahal. Otro ejemplo, hacia el final del imperio, es la Tumba de Safdar Jang en Delhi. Construida en 1754, para el antiguo gobernador de Awadh/Oudh, que llegó a ser primer ministro con el emperador Ahmad Shah Bahadur (el decimotercer mogol).
De arriba abajo: Gol Gumbaz, Bibi ka Maqbara, y tumba de Safdar Jang.

4 mezquitas.
Las mezquitas fueron las primeras manifestaciones arquitectónicas islámicas implantadas en los territorios conquistados y son numerosas las realizaciones anteriores al Imperio mogol (en tiempos de los sultanatos). En ellas ya se iba produciendo cierta mezcla de tradiciones, pero serían los mogoles los que lograrían establecer un modelo propio y original.
Los espacios religiosos islámicos e hinduistas difieren en cuestiones esenciales, porque mientras las mezquitas son lugares de encuentro de la comunidad y para la oración colectiva, los templos hindúes son residencia de los dioses con acceso restringido.
El templo hindú se concibe como morada del dios al que se dedica y esto le transfiere un carácter trascendental que se manifiesta, en primer lugar, en el hecho de construirlo sobre una plataforma que lo separa del nivel del suelo, que es donde transcurre la vida de los seres comunes. Además de esto, la verticalidad de sus composiciones, acentuada por la elevación de sus cubiertas lo convierten en un símbolo que sobresale de su entorno. Estos rasgos serán adquiridos por las mezquitas indias, levantadas sobre podios, accesibles mediante escalinatas y con una monumentalidad que pretende expresar el poder de los comitentes. Además, los templos hindúes están extremadamente trabajados en el exterior (casi son esculturas) y presentan una sobriedad extrema en el interior (buscando el recogimiento). En cambio, los espacios musulmanes se encuentran ornamentados, pero con motivos epigráficos superficiales. La arquitectura islámica trajo a la india arcos y cúpulas, y los hindúes transformaron los capiteles, fustes y basas de sus columnas con una diversidad y variedad inusitadas en el islam.
Cabe destacar las diferencias con otro modelo de mezquita que se estaba creando durante esos mismos años en el ámbito otomanoMientras que allí se apostó por un gran espacio interior unificado bajo una gigantesca cúpula, los mogoles privilegiaron el espacio exterior frente al cubierto, dotando a las mezquitas de grandes patios de inspiración persa, con sus columnatas perimetrales e iwanes, con superficies al aire libre muy superiores a las interiores, permitiendo continuar la tradición de la oración a la intemperie, como en los primeros tiempos nómadas del islam (y de los mongoles originales). Las cúpulas bulbosas también recordarían la tradición musulmana, pero la incorporación de nuevos elementos indios, como los chhatris o las peculiares ornamentaciones, acabarían por crear nuevas formas. Las cuatro mezquitas seleccionadas pretenden mostrar esta evolución.
Wazir Khan Masjid (Lahore, 1634-1641).
La mezquita fue comenzada durante el reinado del emperador Shah Jahan con el impulso del visir Wazir Khan. El edificio está influenciado por la tradición islámica persa, pero comienzan a incorporarse elementos hindúes, presentando embrionariamente los rasgos esenciales del futuro modelo: las cúpulas bulbosas, aplanadas en este caso; la puerta monumental, con los iwanes que importan las formas islámicas al subcontinente indio; o los chhatris hindúes, que aparecen aquí como remates de torres y minaretes.
Mezquita Wazir Khan Masjid en Lahore. De arriba abajo: ortofoto con ubicación en la ciudad, fachada al patio del edificio principal, planta de la mezquita y fachada al patio del edificio de entrada.
Shah Jahan Masjid (Thatta, 1644-1647).
Pocos años después de la anterior, el mismo Shah Jahan impulsó la construcción de esta mezquita en la ciudad de Thatta, en el Sind, que fue capital regional durante un tiempo. La ubicación es muy relevante porque la desembocadura del rio Indo, fue la primera zona en la que se consolidó la presencia musulmana (hoy forma parte de Pakistán). Esto puede explicar la intensa influencia persa que muestra la mezquita, expresada sobre todo en la construcción de ladrillo y cerámica vidriada predominantemente azul, cuestión que la convierte en una obra un tanto extravagante dentro del estilo mogol (además carece de minaretes). La antecede un jardín cuatripartito de inspiración persa.
Mezquita de Shah Jahan, en Thatta. De arriba abajo: ortofoto con ubicación en la ciudad, fachada al patio de la parte de acceso desde el jardín exterior, planta de la mezquita, y detalle de la fachada anterior con ladrillo y cerámica vidriada.
Jama Masjid (Delhi, 1644-1656).
Contemporánea de la anterior, la mezquita del viernes en Delhi sería una de las cumbres arquitectónicas mogolas en la que ya se ha producido la fusión de estilos, ejerciendo, por lo tanto, de modelo imperial. Situada frente al Fuerte Rojo, en lo alto de una colina que le proporciona una gran presencia urbana, estuvo promovida por Shah Jahan. En ella pueden apreciarse las características que repetirían muchas mezquitas posteriores. Por ejemplo, el gran patio delimitado por columnatas y con grandes puertas monumentales en los ejes (recordando al jardín del paraíso) al que se accede por empinadas escalinatas. También resultará típica la definición del edificio principal, con una fachada al patio de gran representatividad, dotado con tres cúpulas bulbosas y sus minaretes laterales; o los equilibrios ornamentales entre la piedra arenisca roja y el mármol blanco.
Mezquita Jama Masjid, en Delhi. De arriba abajo: ortofoto con ubicación en la ciudad, fachada al patio del edificio principal, planta de la mezquita, imagen aérea en la que se aprecian las puertas monumentales y vista de la escalinata de acceso a la mezquita (que se encuentra en una colina).
Badshashi Masjid (Lahore, 1671-1673).
La Badshashi Masjid (mezquita del emperador) fue construida por Aurangzeb, el sexto mogol, siguiendo el modelo de la Jama Masjid de Delhi, establecido por su padre. Se ubica junto al Fuerte de Lahore, con el que comunica a través del jardín Hazuri Bagh y la puerta de Alamigiri. La mezquita refrenda los rasgos mogoles definitorios como el inmenso patio, los minaretes marcando sus esquinas, la puerta monumental o el edificio cubierto con sus tres cúpulas, magnificado por su iwan de acceso. También la piedra arenisca roja y el mármol blanco refuerzan la imagen característica que sería repetida, con ligeras variaciones, en los siguientes tiempos del imperio (más convulsos y con menos recursos económicos).
Mezquita Badshashi Masjid, en Lahore. De arriba abajo: ortofoto con ubicación en la ciudad, fachada al patio del edificio principal, planta de la mezquita e imagen aérea en la que se aprecia la conexión con el Fuerte a través de los jardines Hazuri Bagh y la Puerta de Alamigiri.

3 palacios-fortaleza.
Las primeras muestras de la arquitectura civil se mezclan con lo militar. Hay que tener en cuenta que los mogoles eran una minoría frente a la gran mayoría hindú y en consecuencia eran muy celosos de su seguridad. Por esta razón se construyeron imponente palacios-fortaleza para la residencia de los emperadores, así como para acoger las tareas de gobierno y el acantonamiento del ejército.
Los mogoles crearon tres ciudadelas fuertemente amuralladas que reunían un complejo programa institucional y privado hasta convertirlas en una “ciudad dentro de la ciudad”. Las tres se ubicaron en las tres ciudades principales del imperio que fueron capitales durante algún periodo: Agra, Delhi y Lahore. Las dos primeras ciudadelas son conocidas por el mismo nombre “Fuerte Rojo”, de Agra o de Delhi, en referencia al color típico de sus murallas (de piedra arenisca roja). La tercera es reconocida simplemente como el “Fuerte de Lahore”. Las ciudadelas fueron esencialmente palacios fortificados que desarrollaban en su interior un amplio programa institucional (con edificios de gobierno, religiosos o militares) y un complejo programa privado (con las dependencias del emperador y de su harén, así como mezquitas o baños particulares). Además, el conjunto se complementaba con extensos jardines y estanques para el disfrute de sus residentes.
Un análisis básico de su funcionamiento revela planteamientos comunes, aunque formalizados con matices diferenciales. Una gran puerta monumental (de las varias con las que contaban los recintos) franqueaba el acceso principal al interior. A partir de ella se dirigía la circulación hacia el mundo privado (palacio), al mundo institucional (cuartel militar) o hacia el mundo público (sala de audiencias). Para acceder a esta última zona se realizaba un paseo ceremonial acompañado de espectaculares jardines (incluso con bazares). Entre los edificios habituales destacan las salas de audiencia: Diwan-i-Am, como auditorio público, y Diwan-i-Khas, para las recepciones privadas. Igualmente, las mezquitas privadas del emperador, denominadas en los tres casos Moti Masjid (mezquita de la perla).
El estado de conservación de los tres fuertes es variado. No obstante, los tres se encuentran incluidos en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO (Lahore desde 1981, Agra, desde 1983 y Delhi desde 2007)
Fuerte Rojo de Agra (Agra, 1565).
El Fuerte Rojo de Delhi (Lal Qila) fue construido por el emperador mogol Akbar entre 1565 y 1573, pero seguiría recibiendo aportaciones de los soberanos posteriores, particularmente de Shah Jahan, e incluso de los británicos, mostrando, en consecuencia, un eclecticismo particular. El acceso principal es la Puerta de Lahore (también conocida como Puerta de Amar Singh). Entre las muchas piezas destacables se pueden citar el espectacular Diwan-i-Am, el salón hipóstilo para las audiencias públicas; las diferentes mezquitas (Mina Masjid, Nagina Masjid o Moti Masjid); el jardín Anguri Bagh; o el Khas Mahal, la residencia real.
Fuerte Rojo de Agra. De arriba abajo: planta del conjunto; Jahangiri Mahal, la zenana (zona de las mujeres) principal; planta de la Moti Masjid, la mezquita privada del emperador; fachada exterior de Khas Mahal, residencia real (en la que aparece el mármol blanco de la época de Shah Jahan)
Fuerte de Lahore (Lahore, 1566).
El Fuerte de Lahore (Shahi Qila) se encuentra en el extremo noroccidental de la ciudad, junto al recinto amurallado. Sus dimensiones aproximadas son unos 425 metros de largo por 340 de ancho. La ciudadela es antigua y sufrió destrucciones y reconstrucciones hasta que llegaron los mogoles, concretamente el emperador Akbar y decidió reconfigurarlo en 1566, dotándolo de la imagen que conocemos actualmente.
Fuerte de Lahore. De arriba abajo: planta del conjunto; Puerta de Alamigiri; Diwan-i-Am; y el exquisito Pabellón Naulakha.
Fuerte Rojo de Delhi (Delhi, 1638).
El Fuerte Rojo de Delhi (Lal Qila) formaría parte de la nueva ciudad fundada por el emperador Shah Jahan en el área de Delhi y que recibiría el nombre de Shahjahanabad (hoy es conocida como Old Delhi, Antigua Delhi). La ciudadela comenzó a construirse en 1638 y tardó una década en ser completada. La entrada principal (de las seis existentes) es la Puerta de Lahore que da acceso al bazar cubierto de Chatta Chowk y al Naqqar Khana, desde el que sale el camino hacia la sala hipóstila de audiencias públicas (Diwan-i-Am). A partir de allí se estructuran las dependencias privadas (Khas Mahal) con elementos tan singulares como la sala de audiencias privadas (Diwan-i-Khas), los baños reales (Hamam) o la mezquita particular (Moti Masjid, construida en 1659).
Fuerte Rojo de Delhi. De arriba abajo: planta del conjunto; muralla y puerta de Lahore; Rang Mahal; Naubat Khana; y, Diwan-i-Am.

(continúa en la tercera parte, y última)

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