11 dic. 2011

Chang’an, el modelo de planificación de las antiguas ciudades chinas

Liu Bang (Han Gao Zu), tras derrotar al último representante de la dinastía Qin, se convirtió en el nuevo emperador de China, dando comienzo a la dinastía Han que gobernaría el país durante 426 años (entre 206 a.C. y 220 d.C.).
Una de las primeras decisiones de Han Gao Zu fue la de establecer una nueva capital para China. Para ello, el nuevo emperador, de origen campesino, y con la intención de entroncar con la dinastía anterior, seleccionó un lugar próximo a la extraordinaria tumba del Primer Emperador. Denominó a su capital Chang'an (la ciudad de la Perpetua Armonía)
Años atrás, Qin Shi Huang (260-210), rey del estado Qin, había logrado unificar China y se proclamó Primer Emperador. Su grandioso complejo funerario fue descubierto casualmente en 1974, sacando a la luz 7.000 guerreros de terracota que maravillaron al mundo (los conocidos guerreros de Xian).
El nombre actual de Chang'an es Xian, una ciudad que supera los 3 millones de habitantes (8 millones si contamos con su área metropolitana) y que es conocida internacionalmente por su famoso ejército de terracota. Pero Xian esconde otros atractivos, ya que alberga en su interior a la ciudad que estableció el modelo urbano para las antiguas ciudades chinas (y también japonesas).

Hubo tres Chang’an. La “Han” original, la referencial y modélica “Tang” y la última, ya con el nombre de Xian, reimpulsada por la dinastía Ming.
La primera Chang’an se planificó como la gran ciudad que debía ser la capital de la China unificada. Chang’an fue trazada como una ciudad ordenada por una trama ortogonal y con una orientación que seguía estrictamente los puntos cardinales. Todo ello con unas dimensiones impresionantes para la época (202 a.C.).
La retícula ortogonal y la geomancia como bases de la planificación urbana.
La ortogonalidad ofrecía dos virtudes para los planificadores chinos. En primer lugar porque permite ordenar de la forma más racional, con la eficacia y aprovechamiento de los ángulos rectos y además posibilita, siempre que el terreno lo permita, crecimientos sencillos por continuidad del trazado. Por otra parte, la trama ortogonal permite la correcta disposición de todas las calles y edificios en función de los flujos de energía de los lugares, tal como dicta la Geomancia.
La Geomancia es una disciplina esotérica que busca la creación de las condiciones ideales para permitir la vida en armonía entre el ser humano y el cosmos. Está basada en la observación de los astros y en la investigación sobre las corrientes de energía interior que circulan por nuestro planeta.
Fue muy utilizada en las civilizaciones orientales antiguas tanto para seleccionar emplazamientos urbanos como para configurarlos, puesto que sus planteamientos sintonizan con la percepción unitaria del hombre y el universo. Uno de sus rasgos más característicos es la extraordinaria importancia que adquiere la orientación. Los cuatro puntos cardinales, representados por diferentes animales, se convierten en elementos de complejas simbologías y con propiedades que trasladaran al emplazamiento escogido.
El sur, el mediodía, es el punto cardinal del Ave Fénix
El norte, es el punto representado por la tortuga
El este, la orientación por la que sale el sol, que proporciona la energía que da la vida, se representa por el dragón
El oeste, el lugar por donde se esconde el sol, por donde se pierde la luz, es el punto cardinal del tigre.
Chang’an se convirtió en la gran capital de la China unificada. La paz propició el relanzamiento de la actividad comercial y particularmente de la Ruta de la Seda, una línea de intercambio entre oriente y occidente iniciada unos años antes del 100 a.C. y que al contar con Chang’an como origen y destino asentó la prosperidad de la capital.
Se levantó una muralla de tierra compacta que delimitaba los 36 kilómetros cuadrados de la ciudad. En su interior se construyeron varios complejos palaciegos, mercados y barrios residenciales.
En los primeros años de nuestra era, esta primera Chang’an sufrió graves rebeliones y ataques contra el poder de los Han que resultaron devastadores. La ciudad quedó tan afectada que no se planteó su reconstrucción. El emperador trasladó, en el año 25, la capital a Luoyang (otra de las siete capitales antiguas de China). Pero Chang’an se resistió a desaparecer, soportando incluso nuevos ataques de otros pueblos como los hunos.
La nueva Chang’an y el modelo de planificación urbana china
Su decadencia fue frenada  a mediados del siglo VI, cuando el emperador bizantino Justiniano recuperó el comercio con oriente a través de la Ruta de la Seda (que había desaparecido por la peligrosidad de los tiempos). Chang’an volvió a convertirse en punto de partida y meta de las caravanas comerciales que unían oriente y occidente. A esta circunstancia se sumó otra que fue definitiva para el renacimiento de la ciudad. Con la nueva dinastía Sui (581-618), China volvió a ser un país unificado, dejando atrás siglos de turbulencias políticas y sociales y, con estos nuevos emperadores, Chang’an, recuperó la capitalidad del imperio (aunque se le cambió temporalmente el nombre por el de Da Xin, Ciudad de la Gran Prosperidad).
Pero la decisión no fue reconstruir la ciudad antigua sino planificar una nueva ciudad a unos pocos kilómetros de distancia. La Chang’an de los Han se abandonó (hoy es un enclave arqueológico) y se dio paso a la Chang’an de los Tang (aunque fueron los Sui sus primeros promotores). Este nuevo trazado, que mantenía las orientaciones cardinales (y geománticas) de la original y también utilizaba la trama ortogonal (de una forma mucho más metódica y organizada tanto para los usos como para los recorridos) abrió una nueva era en la planificación urbana china y acabaría por convertirse en la referencia para futuros planteamientos.
Bajo la siguiente dinastía, la Tang (618-907), Chang’an recuperó todo su esplendor (y su nombre) y se convirtió en una de las principales ciudades del planeta. El relanzamiento de la Ruta de la Seda propició un crecimiento comercial y cultural extraordinario, lo que sumado a la repercusión de la Corte Imperial, la llevaría a superar el millón de habitantes (la mayor ciudad del planeta en esa época).
La nueva Chang’an se convertiría en el modelo urbano para las ciudades chinas y también japonesas (que heredarían la sabiduría urbana china).
La ubicación del Palacio y de los edificios de gobierno no es central, sino que su colocan en el norte, equidistantes del este y el oeste y mirando al mediodía.

De la “ciudad imperial”, residencia del emperador y de la corte administrativa, partirá la gran avenida (rigurosamente norte-sur) que divide la ciudad en dos. Esta avenida procesional, conecta con el acceso principal a la ciudad (por el sur) y la atraviesa espectacularmente contando con la perspectiva final del Palacio omnipresente. La gran avenida es también el lugar amplio para que el ave Fénix pueda alzar su vuelo con amplitud y pueda contemplarse desde el palacio.
El punto focal del Palacio (“Gongcheng”) y la ciudad imperial administrativa (“Huangcheng”) junto con el eje principal, proporcionan la guía estructural al resto de la trama que será una retícula ortogonal con unas reglas muy precisas. Las manzanas de esta retícula eran cuadradas en el caso del Palacio y de la ciudad administrativa que se encontraba contigua al mismo. El resto de manzanas sería rectangular.
La superficie urbana alcanzó los 84 kilómetros cuadrados. Área en la que se distribuían 108 barrios residenciales (manzanas), separados por anchas avenidas arboladas y flanqueadas por canales de agua a cielo abierto. Cada barrio era ocupado por una comunidad bastante autosuficiente, con viviendas, tiendas, pozos de agua potable y templos para el culto (budista o taoísta principalmente).
La ciudad tuvo dos grandes mercados centralizados (uno oriental “Dongshi” y otro occidental “Xishi”). Sobre la forma compacta de la ciudad solamente se produce una excepción posterior, el complejo palaciego que, a partir del año 634,  los emperadores Tang levantaron en el norte adosado a la muralla por el exterior de la misma y que, conectado al palacio original, se conoció como el Daminggong (Palacio de la Gran Luz).
Las infraestructuras necesarias para abastecer a Chang’an fueron enormes. Destacaba el gigantesco Gran Canal Imperial que, con un recorrido de 2.700 kilómetros, que unía cursos de agua naturales con tramos artificiales (éstos con una sección media de 40 metros anchura y 4 metros de profundidad) se convirtió en la gran vía de comunicación (por la que llegaba, por ejemplo, el grano que alimentaba a la ciudad)
De Chang’an a Xian
Al final del periodo de la Dinastía Tang, Chang’an fue el escenario de nuevas revueltas que también tuvieron resultados desastrosos para la ciudad. En el año 904, la capital volvió a Luoyang, forzando un nuevo declive de Chang’an.
Los siglos siguientes asistirían a la inutilización del Gran Canal Imperial, a la desaparición de la Ruta de la Seda como gran eje comercial, y al progresivo abandono de una gran ciudad que, nuevamente, estuvo a punto de desaparecer.
Pero resistió y con la dinastía Ming (1368-1644), la ciudad inició una cierta recuperación. Chang’an cambió de nombre adoptando el de Xian (La ciudad de la Paz Occidental) y comenzó un nuevo camino hacia el futuro. Se rehicieron las murallas (que son las actuales, levantadas entre 1374 y 1378, delimitando un área urbana mucho menor ya que bordearon aproximadamente la antigua ciudad prohibida) y se construyeron nuevos edificios.
Chang’an - Xian ya no recuperaría su posición de preeminencia política o económica, pero en la actualidad es una metrópoli importante y, sobre todo, con un legado cultural de primer orden.

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