21 ene. 2012

El tridente de la Piazza del Popolo en Roma, entre lo urbano y lo divino.

El tridente es un arma de tres puntas. Pero también puede ser un arma urbanística-religiosa.
El tridente de la Piazza del Popolo en Roma, fue una gran operación de reforma urbana, que conectó puntos vitales de la ciudad de los papas, para mostrar el renaciente poder de la iglesia. El número tres, la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo), fue la base simbólica que buscaba implantar el orden católico sobre el “caos” medieval y mostrar, además, su fuerza frente a las derivaciones protestantes.
El tridente viario se encuentra en sintonía con la “reforma tridentina” de la iglesia católica (adjetivada así por el gentilicio de la ciudad que acogió el concilio que originó la Contrarreforma: Trento, llamada Tridentum durante el Imperio Romano). La coincidencia entre el gentilicio y la herramienta, tanto en la palabra como en la intención de refuerzo del ideario católico es reseñable.
En esta época, Roma se refundará por medio de grandes transformaciones urbanísticas impulsadas por los Papas. Y una de las operaciones más emblemáticas de esta Seconda Roma  es el gran “tridente” de la Piazza del Popolo.

Desde los foros romanos, partía hacia el norte la vía que conectaba el centro urbano de la Roma Clásica con la Porta Flaminia de la muralla aureliana, el gran acceso septentrional a la ciudad. Allí nacía la vía Flaminia que, atravesando los Apeninos, llegaba a Rímini comunicando así la capital con el mar Adriático.
Este eje urbano, que atravesaba lateralmente el Campo de Marte, estructuró la colonización medieval de esa zona de la ciudad y se convirtió en una de las principales calles de Roma, denominándose vía Lata. Por otra parte, junto a la Porta Flaminia, en el interior urbano y antes de enfilar la vía Lata hacia el centro clásico, quedaba un gran espacio vacío.
En ese gran espacio, adosada a la muralla aureliana, se inauguró en 1099 una pequeña iglesia dedicada a la virgen que fue financiada por la población, por lo que fue conocida como Santa María del Popolo. Sus posteriores ampliaciones finalizaron en el siglo XV, en tiempos de Sixto IV, con el planteamiento de una nueva basílica de autoría discutida (entre  Baccio Pontelli y Andrea Bregno) y cuya fachada fue remodelada por Bernini. En su momento la basílica formaba parte de un conjunto conventual agustino que acabó derribado en la reforma decimonónica de Valadier.
Detalle del plano de Bufalini (1551)
Esta basílica terminaría dando nombre al extenso espacio urbano que se abría ante ella, la Piazza del Popolo.
La piazza irá conformándose a partir de una serie de intervenciones urbanas que comenzaron con el trazado del gran tridente que se convertirá en ejemplo y referencia para los diseños urbanos barrocos.
La vía central del tridente era la vía Lata (actual vía del Corso) y a ella se le unieron, por el oeste, cercana al rio Tíber, la vía Leonina (actual vía di Ripetta), y por el este, próxima a las laderas del monte Pincio, la vía Clementina (actual vía del Babuino).
Estas tres calles se convirtieron en un modelo de actuación urbana, apoyándose en una novedosa herramienta de trazado, que había saltado desde el papel y los lienzos a la ciudad: la perspectiva. Las calles se convertían en largas líneas rectas que impresionaban por sus dimensiones y su focalización facilitando, además, las conexiones urbanas. También la presencia de hitos visuales como los obeliscos, así como el refuerzo funcional y monumental proporcionado por las edificaciones públicas que se situaban en sus recorridos y sobre todo en sus puntos finales, marcaron un modo novedoso para el diseño de la ciudad.
La concepción urbanística de una triple vía (trivium) no surgió en el barroco romano. Ya existían ejemplos, tanto los espontáneos medievales surgidos de la consolidación de caminos que partían de las puertas de las murallas, como los planificados ya que, en la propia Roma había ejemplos anteriores como el tridente en el Borgo que confluía en el Castel Sant’Angelo proyectado por Leon Battista Alberti, aunque no llegó a construirse, o las tres calles que partían desde el Ponte Sant’Angelo hacia el sur.
Pero el tridente de la Piazza del Popolo apareció como el mayor, el más espectacular y el más influyente, dado que se convirtió en el paradigma que caracterizó tanto la planificación barroca como muchos de los diseños formales posteriores a esa época.
La idea concretaba las dos vías que acompañarían a la vía Lata y que se abrían como un abanico para comunicar la puerta norte con puntos importantes de la ciudad. Por el oeste, con la Sapienza, sede de la universidad romana, y la Piazza Navona, que había sido el centro neurálgico de la ciudad medieval. Por el este, con la colina del Quirinale, entonces residencia papal y hoy sede de la presidencia italiana.
La unidad del proyecto no se perdió a pesar del largo tiempo que llevó su realización. El comienzo se produjo en 1513, bajo León X. En ese año se remataron las obras de la vía Leonina, regularizando un trazado existente desde la época romana. Esta vía se renombraría en 1704, tras la construcción del Porto di Ripetta. Y en 1525, bajo el impulso de Clemente VII, se inició la vía Clementina que completaba el trivium.
Detalle del Plano de Nolli (1748)
Años después, es erigido el obelisco flaminio (monumento egipcio de la época de Ramsés II traído a Roma por Augusto) para ejercer la focalidad visual. Fue instalado en la confluencia de los tres ejes por Doménico Fontana en 1589 al trasladarlo desde el Circo Máximo.
Una buena parte de la espectacularidad de la piazza se debe a la presencia de las iglesias “gemelas” (que en realidad no lo son): Santa Maria in Montesanto (1679) y Santa Maria dei Miracoli (1681), proyectos iniciados por Carlo Rinaldi y rematados por Carlo Fontana y GianLorenzo Bernini.
La plaza ovalada actual es una reforma muy posterior, llevada a cabo por el arquitecto Giuseppe Valadier, con la formalidad neoclásica y con reminiscencias del óvalo de San Pedro. Valadier redactó el primer proyecto en 1794, pero tuvo que esperar al fin de las invasiones napoleónicas para ver, en 1816, su aprobación. Su realización finalizó en 1823.
Valadier diseña también la relación de la piazza con las laderas del monte Pincio, organizando la “terraza del Pincio” y sus accesos. Esta reforma se completó en 1834.
Finalmente, en el Piano Regolatore de Roma de 1873 se propone la conexión de la Piazza del Popolo con el Quartiere Prati que, al otro lado del rio Tíber, iba a ordenar los prados situados al norte del Castel Sant’Angelo. Aunque este plan no se llevó a efecto, en él aparece el eje que estructura Prati y se prolonga por el Ponte Margherita hasta la piazza. El Piano Regolatore de 1883 confirmará la operación, aunque con otra formalización. El puente se construirá entre 1886 y 1891 según diseño de Angelo Vescovali.
Con la apertura de la calle Ferdinando di Savoia, en el oeste de la plaza, conectando con el puente y alineada con el obelisco flaminio, finalizará la remodelación del espacio urbano que hoy disfrutamos.
Detalle del Plano de Antonelli (1895)

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