4 jul. 2020

Vivir una casa de Wright: de las “casas de la pradera” a las “casas usonianas” (pasando por la “casa de la cascada”)


Las casas de la pradera iniciaron las investigaciones sobre la vivienda unifamiliar de Wright y las casas usonianas las concluyeron. Ambos conjuntos muestran similitudes y diferencias importantes. Arriba, la Robie House, considerada la cumbre de las Prairie Houses. Debajo, la Winckler Goetsch House, una de las más destacables casas usonianas.
Frank Lloyd Wright es uno de los pilares fundamentales del Movimiento Moderno. Tuvo una larga vida y una dilatada carrera profesional dotada de una creatividad extraordinaria. Fue un “tradicionalista revolucionario” genial que, además, supo crear escuela.
Realizó una obra muy numerosa y variada, aunque la arquitectura residencial unifamiliar fue uno de sus ámbitos preferidos. En ese tipo de viviendas buscó crear un estilo “genuinamente americano” que tuviera una relación intensa con la naturaleza exterior a través de una nueva configuración espacial y de un lenguaje formal de gran simplicidad aparente, todo ello sin perder la funcionalidad y el confort. Las “casas de la pradera” de sus comienzos en Chicago se convirtieron una de las más poderosas imágenes visuales de la arquitectura norteamericana. Sus posteriores y extrañas residencias californianas (etiquetadas por él como “casas de bloque textil”), darían paso a la excepción más singular de su producción: la “casa de la cascada”, su obra más famosa y quizá la vivienda más conocida de la arquitectura moderna para el público no especializado. En su última etapa, cercano a cumplir los setenta años, iniciaría una revisión de los planteamientos de las Prairie Houses para ofrecer viviendas asequibles y de calidad al americano medio: las “casas usonianas”.

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“To live in a Wright building, any Wright building, but especially the Usonians, you have to be willing to subordinate your life, and your lifestyle and your possessions to that building”
William Cronon

(Para vivir en un edificio Wright, en cualquier edificio Wright, pero especialmente en los usonianos, debes estar dispuesto a subordinar tu vida, tu estilo de vida y tus posesiones a ese edificio)

Frank Lloyd Wright (1867-1959) es uno de los pilares fundamentales del Movimiento Moderno. Tuvo una larga vida y una dilatada carrera profesional dotada de una creatividad extraordinaria. Fue un “tradicionalista revolucionario” que profundizó en sus raíces y abrió innovadores caminos, impensables hasta entonces, que serían recorridos por sus muchos discípulos y seguidores. Porque Wright fue un genio que, además, supo crear escuela.
Su visión de la arquitectura fue muy particular, compleja y no exenta de ambigüedades. Tuvo siempre a la naturaleza como referencia constante de su obra; desconfiaba de la ciudad moderna y buscaba refugio en la poesía del paisaje y la expresividad de los materiales; recelaba del maquinismo, aunque se dejó seducir por algunos aspectos de la prefabricación; dudaba del racionalismo, pero defendió una abstracción orgánica que perseguía integrarse con el mundo; transformó la concepción clásica del espacio, pero nunca consideró la ornamentación como un delito. Fue un pionero de la modernidad, adelantándose en algunos temas a las grandes figuras del siglo XX, como Mies van der Rohe, Le Corbusier o Aalto, que eran prácticamente de una generación posterior. Y, además, era norteamericano, algo muy relevante para entender sus propuestas.
Wright realizó una obra muy numerosa y variada, aunque la arquitectura residencial unifamiliar fue uno de sus ámbitos preferidos. 
Casas de la pradera. Plantas y alzados de la Roberts House.
En ese tipo de viviendas buscó crear un estilo “genuinamente americano” que tuviera una relación intensa con la naturaleza exterior a través de una nueva configuración espacial y de un lenguaje formal de gran simplicidad aparente, todo ello sin perder la funcionalidad y el confort. Las “casas de la pradera” de sus comienzos en el Chicago de finales del siglo XIX y principios del XX se convirtieron una de las más poderosas imágenes visuales de la arquitectura norteamericana. Sus posteriores y extrañas residencias californianas levantadas en los primeros años veinte (etiquetadas por él como “casas de bloque textil”), darían paso a la excepción más singular de su producción: la “casa de la cascada” de 1934, su obra más famosa y quizá la vivienda más conocida de la arquitectura moderna para el público no especializado. En su última etapa, ya en la década de 1930, cercano a cumplir los setenta años, iniciaría una revisión de los planteamientos de las Prairie Houses para ofrecer viviendas asequibles y de calidad al americano medio: las “casas usonianas”.

Las “casas de la pradera”: la vivienda “genuinamente americana”.
A finales del siglo XIX, Chicago era el centro del universo arquitectónico. Por un lado, una brillante generación de profesionales, agrupados por la historia en la Primera Escuela de Chicago, habían revolucionado la arquitectura y la ciudad inventando nuevas tipologías, entre las que destacaría el rascacielos. También allí se originaría un nuevo camino para la arquitectura residencial norteamericana. La Glessner House, diseñada en 1887 por Henry H. Richardson (en el 1800 S. Prairie Avenue), abriría una senda que sería transitada por otros muchos arquitectos, entre los que destacaría con luz propia Frank Lloyd Wright.
En sus comienzos en Chicago, Wright y sus compañeros de generación, jóvenes y apasionados, compartieron ideas para conseguir un objetivo común: la creación de un estilo arquitectónico genuinamente americano. Entre sus puntos de conexión destacaban la admiración por Louis Sullivan y por los poemas de Walt Whitman. Sullivan animó a los nuevos arquitectos para que “no fueran mercaderes, gestores, fabricantes, hombres de negocios o nada parecido, sino poetas que no usan palabras sino materiales constructivos como forma de expresión”.
La pradera fue su primera inspiración. En ese paisaje descubrirían la base estimulante para levantar esa arquitectura residencial propia. Wright sería el abanderado con sus formas sencillas en las que predominaban las líneas horizontales y que albergaban espacios interiores fluidos llenos de luz natural que aspiraban a relacionarse con el exterior. Las viviendas se convirtieron en el campo experimental para una obra de arte total que integraba mobiliarios y elementos decorativos como parte importante de un todo superior. Surgirían así las “casas de la pradera” (Prairie Houses), producto de una teórica Prairie School (Escuela de la Pradera, que fue una etiqueta generada muchos años después, cuando la mayoría de sus componentes había desaparecido). Esa “escuela” liderada por Wright incluía a otros arquitectos que participaron, en mayor o menor medida, en esa aventura, como George Washington Maher (1864-1926), Richard Schmidt (1865-1958), Myron Hunt (1868-1952), Dwight Perkins (1867-1941), Hugh Garden (1873-1961), Howard Van Doren Shaw (1869-1926), William Purcell (1880-1965), George Grant Elmslie (1871-1952) o Walter Burley Griffin (1876-1937). Este último alcanzó fama internacional por ser el diseñador de Canberra, la capital australiana.
Winslow House. Arriba, fachada principal. Debajo, fachada posterior.
Wright comenzaría a destacar con la Winslow House, construida entre 1893 y 1894, siendo el primer encargo importante que recibió como arquitecto independiente. Aunque se aprecia la influencia de la James Charnley House diseñada en 1892 por Louis Sullivan (en cuya elaboración colaboró Wright), este siempre otorgó mucha relevancia a la Winslow House, refiriéndose a ella como su primera “casa de la pradera” porque anticipaba los temas que irían definiendo el estilo durante los años siguientes. José Luis Sanz Botey la describe en su libro Arquitectura en el siglo XX, diciendo que “a pesar de la rígida simetría de la fachada principal, enuncia estos principios con gran claridad. La casa se desarrolla bajo una cubierta de suave pendiente terminada en un gran voladizo; las ventanas de la planta superior se enmarcan dentro de una franja horizontal profusamente ornamentada sobre un zócalo de ladrillo romano. En el interior, una enorme chimenea domina el centro del espacio. En la parte posterior, una serie de volúmenes prominentes rompen el hieratismo de la fachada principal. El suelo, al expandirse, más allá de los límites de la casa, produce terrazas y zócalos que recogen las resonancias del espacio interior. La sobriedad de este proyecto no le impide utilizar elementos decorativos al estilo de Sullivan, a los que nunca renunciaría. Para Wright, la decoración no es algo añadido, superpuesto a los materiales, sino natural a la arquitectura y al acto de dar forma a la materia: «la ornamentación es intrínseca al hecho de ser humano»”.
Casas de la pradera. De arriba abajo: Dana House, Fricke House, Heurtley House y Martin House.
En 1900, Wright publicaría en la revista Ladies’ Home Journal dos viviendas que eran su propuesta renovadora para la arquitectura americana. Su objetivo era despertar en el americano medio un gusto nuevo que elevara la calidad de la arquitectura residencial. Los proyectos eran embriones dibujados de las futuras “casas de la pradera” en las que Wright introduciría novedades muy significativas, no solo en la tipología de la vivienda unifamiliar sino también en la concepción del espacio arquitectónico.
Wright apostaba por un espacio fluido, dinámico, sin límites claros, frente al espacio clásico, estático y cerrado. Hasta entonces, para él, “toda actividad doméstica se desarrollaba dentro de la relación de «caja a caja», es decir una especie de secuestro celular” y continuaba diciendo: “así pues, consideré la planta baja como un ambiente único, separando simplemente, la cocina como si se tratara de un laboratorio y «escondí» por medio de paredes los distintos sectores, como el comedor, el espacio destinado a la lectura o la sala de las recepciones”. Wright abogaba por eliminar las piezas cerradas y por establecer relaciones espaciales tanto entre ellas como con el exterior. Había que “destruir la caja”. Ya no habría compartimentos separados sino fluidez y comunicación espacial, dando paso a una asimetría dinámica que buscaba el equilibrio en el movimiento. Esta idea expansiva se reflejaría en muchos elementos: las ventanas dejaron de ser huecos puntuales y se convirtieron en franjas continuas o las esquinas perdieron su papel portante y se abrieron para que pasaran la luz y las vistas.
Casas de la pradera. Planta e imagen de la Willits House
Quizá el rasgo formal más expresivo del estilo de la pradera eran las cubiertas, aplanadas y extendidas más allá del perímetro de los muros, conformando amplios aleros, porches y espacios híbridos entre interior y exterior. El núcleo interior está marcado por la chimenea, centro simbólico familiar y también físico, porque los muros y los espacios cobraban sentido en relación con esa construcción medular, particularmente en el caso de la secuencia entrada-sala de estar-comedor, planteada como un espacio unitario, un «continuum» sin tabiquería interior (años después, la doctrina europea hablaría de la “planta libre”). Pero para Wright no se trataba de una libertad planteada a priori, sino de una liberación, de un proceso de extroversión que buscaba proyectar el interior hacia el exterior. En consecuencia, la misión de los muros sufriría una importante transformación. Las fronteras se desvanecían reflejando el espíritu del hombre americano, libre y anticonformista, de espíritu nómada y contrario a sentirse encerrado y separado de su contexto, privilegiando la horizontalidad del paisaje de la pradera, el lugar de las vivencias esenciales.
Casas de la pradera. Interiores de la Robie House (arriba) y de la Martin House (debajo)
Algunas de las “casas de la pradera” más destacables diseñadas por Wright son:
Winslow House, 1893-94, 515 Auvergne Place, River Forest, Illinois
Considerada por Wright como precursora del estilo de la pradera
Warren Hickox House, 1900, Kankakee, Illinois
Frank W. Thomas House, 1901, 210 Forest Avenue, Oak Park, Illinois,
Considerada por Wright como su primera “casa de la pradera”
William G. Fricke House, 1901-02, 540 Fair Oaks Avenue, Oak Park, Illinois
Ward W. Willits House, 1902, 1445 Sheridan Road, Highland Park, Illinois
Dana-Thomas House, Dana House, 1902-04, East Lawrence Avenue, Springfield, Illinois.
Arthur B. Heurtley House, 1902, 318 Forest Avenue, Oak Park, Illinois
William E. Martin House, 1903, 636 North East Avenue, Oak Park, Illinois
Isabel Roberts House, 1908, 603 Edgewood Place, River Forest, Illinois
Frederick C. Robie House, 1909-10, 5757 South Woodlawn Avenue, Chicago, Illinois
Considerada la cumbre del estilo.

Las casas excepcionales: de las “casas de bloque textil” californianas a la “casa de la cascada”.
Wright tuvo una vida agitada. En 1909 abandonó a su familia y viajó a Europa. Tras su regreso construyó su nueva residencia en Wisconsin: Taliesin, una vivienda-escuela diseñada siguiendo los criterios de las “casas de la pradera” que tuvo que reconstruir en varias ocasiones por diversas desgracias (incendios incluidos). Fue un periodo en el que intensificó su relación con la naturaleza, investigando la esencia de los materiales y sus capacidades expresivas, hecho que potenció el papel de la ornamentación en su obra. 
Casas de bloque textil. Exterior de la Stored House.
El desaparecido Hotel Imperial de Tokio, construido en 1922, lo conectó con la imaginería japonesa y los encargos recibidos desde California le expusieron a la influencia maya. Wright declaró que su intención era “volver a los principios esenciales, a la forma pura en cada cosa; obras de mampostería como si fueran tejidos, con hermosos dibujos, materiales genuinos, y técnicas eficientes. Introduje la pintura y la escultura para elevar el conjunto y espiritualizarlo. Una síntesis de todas las artes”.
Casas de bloque textil. Planta e imagen de la Barnsdall House
Con esas ideas, en la década de 1920 construiría en el entorno de Los Angeles una serie de casas que contrastarían radicalmente con las anteriores. Estas viviendas presentaban un aspecto macizo y monumental, muy en la línea de la arquitectura mesoamericana. Estaban conformadas por volúmenes rotundos, encajados en relieves abruptos que eran muy diferentes de las llanuras del medio oeste.
Casas de bloque textil. Millard House. Arriba, fachada exterior y, debajo, fachada posterior. En el centro, plano original de Wright.
Sus muros estaban mínimamente horadados para defenderse del tórrido sol californiano, y fueron levantados con bloques de hormigón profusamente decorados con relieves y texturas repetitivas, siguiendo esa idea de “ornamentación integral”. Wright las denominó “casas de bloque textil” y fueron un intento de llevar la decoración a la producción en serie.
Casas de bloque textil. Interior de la Millard House.
Algunas de las casas californianas de “bloque textil” más destacadas son:
A. Barnsdall House, 1921, 4800 Hollywood Boulevard, Los Angeles.
G. M. Millard House, 1923, 645 Prospect Crescent, Pasadena.
J. Stored House, 1923, 8161 Hollywood Boulevard, Los Angeles.
Ennis House, 1924, 2607 Glendower Avenue, Los Angeles

Wright se encontraba ya trabajando en las casas usonianas cuando construyó la excepción más singular entre sus viviendas unifamiliares: la Kaufmann House, más conocida como Fallingwater, “casa de la cascada”. Diseñada entre 1934 y 1935 se construyó en los dos años siguientes y rápidamente se convirtió en el emblema de la arquitectura orgánica, que buscaba integrar en un todo simbiótico el lugar con sus valores ambientales, la edificación levantada con materiales autóctonos y la propia vida de sus habitantes. Como apunta Bruno Zevi en su libro sobre Wright: “la «caja» es aquí totalmente destruida. Ya no existen ni paredes, ni esquemas geométricos, ni simetrías, ni consonancias, ni puntos de perspectiva privilegiados, ni leyes que no sean las de la libertad y el cambio”.
E. Kaufmann House “Fallingwater, 1934-37, Mill Run, Stewart Township, Pensilvania
Kaufmann House, la “casa de la cascada”.
Wright siempre estuvo abierto a las excepciones y también construyó viviendas en el desierto, adaptando sus ideas a tan exigente contexto, o viviendas “bioclimáticas” avant la lettre, como el “hemiciclo solar” en el frío Wisconsin. Incluso alguna extravagancia que parecía pensada para extraterrestres que disfrutaran sus vacaciones en la Tierra.

Las “casas usonianas”: la residencia suburbana asequible para el norteamericano medio.
Parece que el término usoniano fue acuñado en 1903 por el escritor James Duff Law, quien advertía de la injusticia de los estadounidenses con sus vecinos canadienses y mexicanos al apropiarse en exclusiva del término norteamericano. Como alternativa propuso el neologismo usonian, una palabra creada a partir del acrónimo de United States (US) y la formación de un adjetivo como Jeffersonian, que hacía referencia al tercer presidente y padre de la Constitución del país. La palabra usoniano sería así aplicable a lo específicamente propio de los Estados Unidos de América (y fue incluso incorporada el esperanto, el idioma internacional que promovió L. L. Zamenhof, en el que los Estados Unidos se denominan Usono)
A Wright, que se acercaba a los setenta años y seguía interesado en las esencias estadounidenses, le encantó la idea (aunque en su autobiografía atribuyó la invención del término al novelista Samuel Butler, sin que haya constancia de que este autor la empleara alguna vez). Comenzó a utilizar la palabra para caracterizar la nueva concepción de la arquitectura residencial unifamiliar en la que estaba trabajando aplicando unos criterios entre los que primaba la economía. El éxito del neologismo acompañó más a este uso arquitectónico y personal que al resto, porque en la actualidad, Usonia o usoniana se asocian principalmente a esa serie de casas suburbanas que Wright diseñó a partir de la década de 1930.
Casas usonianas. Planta e imagen desde el jardín de la Rosenbaum House (la planta es la original, ya que fue ampliada en los años cuarenta)
Hay que tener en cuenta que los años que siguieron a la gran Crisis de 1929 fueron muy problemáticos para el estadounidense medio. Wright, en sintonía con la política del New Deal lanzada por el presidente Roosevelt, se propuso diseñar un modelo de vivienda que sin renunciar al espíritu norteamericano fuera asequible para la vapuleada clase media del país (Wright se jactaba de poder construirlas con 5.500 dólares, de los cuales los 500 correspondían a sus honorarios). La reducción de costes condicionó la forma de las viviendas, pero también los materiales y los procesos de construcción. Respecto a los materiales se simplificó el elenco seleccionando los menos onerosos, proponiendo bases con soleras de hormigón, así como ladrillo y madera para muros y cubierta. En cuanto a la construcción planteó sistemas sencillos que no requerían la participación de operarios especializados (en algunos casos, los dueños trabajaron en su propia obra) y aprovechó la incipiente estandarización industrial (por ejemplo, las tabiquerías podían prefabricarse, siendo montadas en taller para ser instaladas en obra rápidamente y sin dificultad)
Las casas usonianas son, en el fondo, reelaboraciones de las exitosas casas de la pradera. Ahora bien, tienen diferencias notables respecto a ellas. Primero porque debían ser baratas y en consecuencia sus dimensiones son considerablemente menores y, además, se basaron en esquemas formales más abstractos y geométricos usando módulos que facilitaban la prefabricación de ciertos elementos (propuso modelos rectangulares, triangulares y también hexagonales). Visualmente son muy distintas porque las cubiertas son totalmente planas y su ornamentación es escasa. Además, sobrepasaron el área de Chicago y se extendieron por todo el país.
El planteamiento “usoniano” es similar para la mayoría: una casa de un único piso, asentada sobre una losa de hormigón, formada por dos brazos (uno más “público” con el salón y otro más “privado” con los dormitorios) que se articulaban en torno a la cocina y a la chimenea. Este núcleo central de “servicio” (que también incorporaba el baño) era el centro metafórico familiar, como ocurría en las Prairie Houses. Y también como en estas, el espacio interior de las casas usonianas fluía y se proyectaba hacia el exterior en un jardín que era abrazado por las dos alas de la edificación.
Casas usonianas. Winckler Goetsch House. Arriba, fachada de acceso y, debajo, fachada posterior. En el centro, plano de la vivienda.
A pesar de ser viviendas económicas, Wright no renunció al proyecto total, integrando todos los elementos auxiliares en el plan general. Wright diseñó mobiliario de corte neoplasticista (mesas o sillas con algún ejemplo brillante), de fácil y barata ejecución. También pensó en como otras piezas, como era el caso de los armarios, podían verse integrados en los procesos de prefabricación realizados en el taller.
Casas usonianas. Interior de la Pope Leighey House.
Algunas de las casas usonianas más destacadas son:
Malcolm Willey House, 1935, Minneapolis, Minnesota
Paul & Jean Hanna House, 1935, Palo Alto, California [modulación hexagonal]
Herbert & Katherine Jacobs House I, 1937, Madison, Wisconsin
Winckler-Goetsch House, 1940, Okemos, Michigan
Rosenbaum House, 1940, Florence, Alabama
Pope-Leighey House, 1941, 1005 Locust Street, Falls Church, Virginia
Weltzheimer /Johnson House, 1949, Oberlin, Ohio
Kenneth & Phyllis Laurent House, 1949, Rockford, Illinois
Melvyn Maxwell & Sara Stein Smith House (MyHaven House), 1949, Bloomfield Hills, Michigan
Donald Schaberg House, 1950, Okemos, Michigan
Zimmerman House, 1951, Manchester, New Hampshire
John E. Christian House, 1954, West Lafayette, Indiana
Bachman Wilson House, 1954, Millstone, New Jersey
Louis Penfield House, 1955, Willoughby Hills, Ohio
Evelyn & Conrad Gordon House, 1956, Wilsonville, Oregon

Las casas usonianas configurarían también la base de su gran propuesta urbanística: Broadacre CityBroadacre City fue la utopía antiurbana de Wright, con la que defendía un tipo de asentamiento “americano”, individualista y extensivo, apoyado en el creciente protagonismo del automóvil privado como medio de transporte, que se oponía al modelo centralizado europeo. Wright construyó cerca de sesenta casas usonianas, pero a pesar de su reducido número su influencia fue grande, tanto en otros arquitectos como en la industria. De hecho, sus ideas animaron la expansión del “american way of life” residencial para la gente corriente, con modelos como Lakewood (que ya fue analizado en este blog).

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