27 jul 2013

El Chicago de Jules Guerin (y Daniel Burnham) (Formas de mirar la ciudad)

La lámina CXXXVII del Plan de Chicago de 1909, obra de Jules Guerin.
Las ciudades evolucionan y se nos presentan de forma muy distinta a como fueron en una época determinada. Por eso, desde nuestro presente, la diferencia entre las imágenes de antiguas ciudades reales y las de pasados proyectos urbanos que nunca se realizaron, es mínima. En ambos casos se nos muestran espacios que no existen (unos por haber sido transformados y otros porque nunca llegaron a consolidarse) pero que “viven” en nuestra imaginación o en los testimonios gráficos que hemos recibido.
En 1909 se soñó un Chicago distinto, pero fueron muy pocas las operaciones que se llevaron a cabo finalmente. En ese año se redactó un Plan para la ciudad bajo la dirección de Daniel H. Burnham. La comunicación del Plan contó con un ilustrador excepcional que representó extraordinariamente aquel Chicago imaginado. El artista norteamericano Jules Guerin fue un maestro en el dibujo arquitectónico y urbano, y su magnífico trabajo para el Plan de Chicago de 1909 tuvo una gran repercusión. La popularidad alcanzada por algunas de estas imágenes, hicieron sentir a ese Chicago como si hubiera sido real, influyendo notablemente en el desarrollo posterior de la representación urbana.


Consideraciones acerca del Plan de Chicago de 1909
Chicago, sorprendió al mundo con su reconstrucción tras el Gran Incendio de 1871, y se convirtió en el centro todas las miradas arquitectónicas y urbanas. En ese contexto, la ciudad aprovechó la oportunidad que tuvo para celebrar  el cuarto centenario del descubrimiento de América. Daniel H. Burnham, uno de los arquitectos más reconocidos de la Primera Escuela de Chicago recibió el encargo de poner en marcha la Exposición Universal conmemorativa, que finalmente abriría sus puertas en 1893.
En esa muestra se gestaron las nociones de “Ciudad Bella”, “Ciudad Blanca”, y en general un retorno al clasicismo “Beaux Arts” que tomaría cuerpo con el “City Beautiful Movement”.  Burnham, convencido de ello, intentó materializar dichas ideas en diversos proyectos, pero la gran oportunidad surgiría cuando en 1906 el Commercial Club de Chicago le encarga la redacción de un Plan General para la ciudad. Este Plan era, por tanto, una iniciativa privada de un grupo de empresarios de Chicago que buscaban potenciar su ciudad, para lo cual decidieron financiar una reflexión propositiva sobre su futuro urbano.
Burnham organizó junto a E.H. Bennet, su equipo y durante tres años, elaboraron el documento que sería presentado oficialmente en 1909. El trabajo, muy ambicioso, se conocerá como el Plan de Chicago de 1909 o el Plan Burnham.
El Plan contempla la ciudad desde la gran escala, planteándose, con una gran visión unitaria, actuaciones para toda la extensa área metropolitana de Chicago, costera e interior. Burnham remodela infraestructuras, tanto viarias como ferroviarias, reorganiza equipamientos, propone nuevas incorporaciones, e incluso diseña una nueva relación de la ciudad con su lago.
Planta general del Plan de Chicago de 1909.
A la presentación oficial del Plan le seguirá una importante campaña de marketing, imprimiendo una serie limitada de los documentos gráficos (tanto los planos como las espectaculares perspectivas dibujadas por Jules Guerin). En 1911 se da un paso más y se difunde una publicación con el contenido completo del Plan, realizando una gran tirada destinada a los estudiantes. Toda la estrategia de difusión está dirigida desde una oficina creada a tal efecto que lleva adelante su cometido con “la agresividad de un representante de comercio”.
Por su parte, Burnham explica su Plan en múltiples foros recalcando su carácter innovador e integrador, tanto formal como socialmente. En sus conferencias, Burnham hablaba de equilibrio, de estructuras, de beneficios inmobiliarios, de la ciudad del futuro, etc. consiguiendo que Chicago acabara convirtiéndose en una ciudad célebre por su planteamiento urbanístico, recibiendo cartas y mensajes de todo el mundo manifestando su reconocimiento en este sentido. Este hecho fue aprovechado por los promotores para publicar un nuevo libro con todas estas apreciaciones.
Ciertamente, el Plan de Chicago se convertirá en vanguardia del planeamiento urbano de la época y será admirado por su coordinación entre lo nuevo y lo existente, por su profundidad y nivel técnico y por la visión metropolitana y de futuro que plantea. Todo el mundo estaba de acuerdo en considerarlo un referente que trascendía el ámbito del urbanismo norteamericano.
Ahora bien, pronto surgirán incompatibilidades con la legislación urbanística existente, desajustes entre los medios y recursos necesarios y los fines que se pretendían obtener, en definitiva, problemas entre la realidad y el deseo que harán que este Plan fuera ejecutado en una mínima parte.
Navy Pier, hacia 1920. Este muelle, situado al norte, es el único realizado de los dos propuestos. Abierto en 1916, el edificio de la izquierda continúa existiendo tras su restauración en 1976, pero las naves del fondo fueron sustituidas por un complejo de ocio en 1994.

Aunque el Plan de Chicago de 1909 será analizado con detalle próximamente en este blog, adelantamos aquí algunos de sus rasgos formales más característicos.
El Plan replanteaba las jerarquías urbanas, potenciando determinados ejes de la cuadrícula preexistente y proponiendo nuevas vías que rompían la ortogonalidad. Entre estas, destaca el trazado de muchas diagonales que buscaban ofrecer a la ciudad una mejora en su conectividad y movilidad, así como un aumento de variedad y riqueza espacial. La vía más llamativa entre las que negaban la base, es el gran bulevar-arco que conectaba tres grandes parques, dos en sus extremos y uno en el centro (que serviría a su vez de remate al gran eje de simetría que se proponía). Con todo esto se pretendía recualificar una periferia que se encontraba altamente degradada.
Esa vía principal de la ciudad (en dirección Este-Oeste), que actuaría como eje de simetría partía de la potenciación de Congress Street. El contacto con el lago, se apoyaba en el Grant Park que sería remodelado hasta convertirlo en la entrada monumental al downtown de Chicago. La Michigan Avenue se convertía así en el frente que la ciudad ofrece como imagen exterior. Hacia el interior, el gran eje, una vez abandonado el Loop y traspasado el Chicago River, llegaba al gran nodo urbano, el Civic Center, que con un diseño monumental se convertiría en el nuevo corazón de Chicago.
El Plan, también reordenaba el sistema ferroviario y ofrecía indicaciones acerca de cómo organizar los crecimientos futuros en coherencia con las nuevas directrices de una “Ciudad Bella”.
La actuación ribereña es otra de las señas de identidad del Plan. Se proponía, por el sur, la ganancia de terreno al lago para crear una franja de tierra paralela a la línea de costa dejando una laguna intermedia (entre el centro y Jackson Park en el sur). Este nuevo espacio estaría concebido como un parque lineal para actividades públicas y de ocio. Destacaban igualmente la propuesta de dos muelles longitudinales que se adentraban perpendicularmente en el lago. Solamente una parte de estas actuaciones fue realizada (el muelle norte y una pequeña parte de la franja de tierra, la Northerly Island).
La Exposición Internacional de 1933 que acogió Chicago (Century of Progress International Exposition) fue alojada en la Northerly Island y su lago interior.

El Chicago imaginado por Daniel Burnham y Jules Guerin.
Jules Guerin (1866-1946) fue un extraordinario ilustrador norteamericano. Nacido en St. Louis se desplazó a Chicago para estudiar Arte en 1880. Allí comenzaría a trabajar en el mundo del teatro, decorando telones y escenografías. Entonces realizaría alguno de los dibujos para la Exposición Universal de 1893, que le granjearían el aprecio de Daniel H. Burnham quien recurriría a él en varias ocasiones en el futuro (particularmente en el caso que nos ocupa).
Instalado en Nueva York desde 1900, comenzó a colaborar con arquitectos para ilustrar sus proyectos, con especial atención a las composiciones urbanas. Una de las colaboración más fructíferas fue con Charles McKim (de McKim, Mead &White) en la elaboración del McMillan Plan para Washington.
Estos trabajos le proporcionaron un gran prestigio como  dibujante de arquitectura. Burnham, que también formó parte de la comisión McMillan, lo llamó para realizar algunas de las imágenes que visualizarían sus propuestas para el Plan de Chicago de 1909. Guerin realizó unas maravillosas ilustraciones de gran originalidad.
Tras sus estudios en Chicago, Guerin había viajado a París donde permaneció un tiempo perfeccionando su estilo con Jean-Joseph Benjamin-Constant (1845-1902), pintor francés muy interesado por las temáticas orientalistas y que resultó muy influyente en el joven Guerin. Durante esa época, viajó por Europa y el norte de África, recopilando material que le sirvió para publicar una serie de libros que le reportarían mucho prestigio. En ellos manifestaba su interés por la arquitectura y los paisajes exóticos. Destacan los libros dedicados a The Chateaux of Touraine, publicado en 1906, o Egypt and its Monuments, de 1908.
Al final de su carrera, Jules Guerin también fue muralista, trabajando en estaciones de ferrocarril (como en Penn Station en Nueva York) y edificios públicos y de instituciones financieras (son reseñables sus murales para el Lincoln Memorial en Washington DC).
Ilustraciones de Jules Guerin procedentes de su publicaciónThe Chateaux of Touraine” (1906)
Ilustraciones de Jules Guerin procedentes de su publicaciónEgypt and its Monuments” (1908)

El estilo de Guerin se encuentra en sintonía con las propuestas gráficas del Art Nouveau, pero sin caer en el decorativismo tan habitual en otros artistas. Su sentido del color, en general delicado, le lleva a proponer en ocasiones tintas planas y en otras muy matizadas, pero siempre para reforzar la base realizada con un dibujo poderoso y bien definido.
Para el Plan de Chicago de 1909, Jules Guerin realizó varias ilustraciones de muy diversa factura. La elección de los diferentes y variados puntos de vistas, que van desde las perspectivas aéreas (vistas de pájaro) con diferentes alturas, hasta magníficas imágenes a nivel de peatón, pasando incluso por algún plano, estaba relacionada con el deseo de comunicar de la mejor manera las propuestas del Plan. En las láminas realizadas por Guerin aparecen atardeceres, visiones nocturnas o a pleno sol que intentan, además  resaltar el atractivo de una ciudad que quería replantearse su futuro. Los dibujos del artista conjugan una mirada poética en muchos casos, con la descripción minuciosa en otros. La intensa campaña de comunicación del Plan hizo que estas ilustraciones fueran muy populares y que desde esa notoriedad influyeran mucho en la representación posterior de otros planes de otras ciudades. Veamos algunas de ellas.

La primera lámina (numero I) del Plan de Chicago de 1909.
La primera lámina del Plan (numero I) es la titulada “Bird’s eye view, showing the location of the City on the shores of lake Michigan, together with the smaller surrounding Towns connected with Chicago by radiating arteries” (Vista de pájaro, mostrando la ubicación de la ciudad en las orillas del lago Michigan, junto con los municipios menores de los alrededores conectado con Chicago por arterias radiales). El elevadísimo punto de vista adoptado con el objetivo de comprender el entorno territorial de Chicago, convierte a esta lámina en una visión de gran originalidad en la representación urbana. Las cartografías anteriores que deseaban mostrar las relaciones entre la ciudad y sus alrededores lo hacían en planta. El planeamiento de esta perspectiva aérea pretende “humanizar” la visión, en unos tiempos en los que ya se había comenzado la “conquista del aire”. La visión propuesta por Guerin sería muy influyente en posteriores representaciones urbanas y territoriales.

Lámina CXXXVII.
La lamina CXXXVII del Plan, “View of the proposed development in the center of the city, from Twenty-Second Street to Chicago Avenue looking towards the east over the Civic Center to Gran and Lake Michigan” (Vista de la propuesta de desarrollo en el centro de la ciudad, desde la Calle 22 hasta la Avenida Chicago, mirando hacia el este, sobre el Centro Cívico hacia el parque Grant y el lago Michigan) vuelve a presentar la ciudad desde una vista de pájaro, desde el oeste hacia el lago. Se muestra el proyecto de una laguna antes de la conexión entre el rio y el Lago Michigan formalizada a partir del muelle norte en el que se proyectaban las actividades de ocio. A la derecha se aprecia la actual Northerly Island, que como ya se ha comentado era el final de la franja de conexión con Jackson Park.

Lámina LXXXVII.
Guerin dibujó un atardecer desde el lago Michigan en la lámina LXXXVII titulada “View looking west over the city, showing the proposed Civic Center, the grand axis, Grant park, and the Harbor” (Vista hacia el oeste de la ciudad, que muestra el Centro Cívico propuesto, el gran Eje, el parque Grant, y el puerto), apreciándose el trabajado borde acuático propuesto por el Plan y que tendría una realización solamente parcial. El muelle sur (que prolongaba la calle 22) no se construiría, mientras que el norte sí sería ejecutado. En cambio, la isla que acompañaba ese muelle sur, si se haría real, mientras que la del muelle norte quedaría en el olvido.

Lámina CXXXII.
El dibujo de Guerin titulado “View, looking west, of the proposed Civic Center Plaza, and Buildings, showing it as the center of the system of arteries of circulation and of the surrounding country” (Vista, mirando al oeste, de la propuesta de Plaza del Centro Cívico y sus edificios, mostrándola como centro del sistema de arterias de circulación y de la región del entorno, lámina CXXXII) muestral el gran bulevar central proyectado que se debía convertir en el eje principal este-oeste de la ciudad extendiéndose desde Grant Park hasta más allá del nuevo edificio del Centro Cívico que se pretendía. Este eje coincidía con Congress Parkway , y que aunque no llegó a construirse como preveía el Plan, si se convirtió en una gran arteria urbana, por donde actualmente accede al centro la Dwight D. Eisenhower Expressway . El impresionante edificio del Civic Center se ubicaba aproximadamente en el cruce Congress Parkway  con Halsted Street.
El dibujo del monumental Civic Center muestra muchas de las claves del estilo arquitectónico de Guerin.

El gran espacio previsto para los equipamientos y la gran plaza acabaría siendo ocupado por el Circle Interchange, el gran cruce viario donde la Dwight D. Eisenhower Expressway se cruza con la Kennedy Expressway que recorre la ciudad de norte a sur (aunque desde el cruce hacia el sur pase a denominarse Dan Ryan Expressway).






Lámina CVII.
La lámina CVII titulada “View looking north on the south branch of the Chicago River, showing the suggested arrangement of streets and ways for teaming and reception of freight by boat, at different levels” (Vista hacia el norte de la rama sur del río Chicago, que muestra la disposición sugerida de calles y caminos para la coordinación y recepción de las mercancías por barco, en diferentes niveles) refleja una de las propuestas del Plan, la mejora de la circulación y particularmente en el frente fluvial del centro urbano, por medio de circulaciones a diferentes niveles. La inspiración de este tipo de propuestas (irrealizadas) llegaba directamente de París y del Sena, como puede comprobarse por los dobles tráficos en ambos márgenes del rio.
Lámina CXII.

Guerin representó la propuesta para Michigan Avenue (lámina CXII) con el título “Proposed Boulevard to Connect North and South Sides of the River; View Looking North from Washington Street” (Bulevar propuesto para conectar las zonas norte y sur del río; Vista mirando hacía el norte desde la calle Washington). La vista se realiza desde el sur, apreciándose el cruce con el Chicago River y su prolongación hacia el norte procurando una continuidad visual y espacial entre las dos partes de la ciudad que separa el rio en esa zona. La vía ofrece una anchura y una magnificencia que finalmente no recibiría. Ciertamente Michigan Avenue se acabaría convirtiendo en el gran “centrolineal” de Chicago, pero con unas claves similares al resto de las calles importantes de la ciudad.
La primera calle que cruza por la izquierda es Randolph Street y por la derecha se observa una incipiente zona ajardinada (en donde actualmente se encuentra el Millenium Park)

Lámina CXXI.
La lámina CXXI "Proposed Twelfth Street Boulevard at its Intersections with Michigan Avenue and Ashland Avenue " (Propuesta de Bulevar para la calle 12 y sus intersecciones con las avenidas Michigan y Ashland) muestra Twelfth Street (actualmente denominada Roosevelt Road) vista desde el norte, atravesando en diagonal el dibujo. En la orilla este del Chicago River (la parte más cercana del dibujo) aparecen las terminales de ferrocarril que el Plan preveía en esa localización (y que no se construyeron). Al oeste del rio, la vía adquiría un carácter más elegante proponiendo un bulevar ajardinado central.

Lámina CXXVII 
La lámina CXXVII, “Bird’s-eye view at night of Grant Park, the façade of the city, the proposed harbor and the lagoons of the proposed park on the south shore” (Vista nocturna de pájaro de Grant Park, la fachada de la ciudad, el Puerto propuesto y el lago del parquet propuesto en la Ribera sur) es una de las ilustraciones más originales en las que aparece un Chicago nocturno repleto de actividad portuaria, con numerosas embarcaciones de todo tipo y con una ciudad fuertemente iluminada. Al fondo se ve el inicio de la franja de tierra que debía ganarse al lago Michigan y del proyectado lago interior.

Lámina LI.
La lámina LI, "View looking south over the lagoons of the proposed park for the south shore" (Vista mirando hacia el sur sobre los lagos del parque propuesto para la ribera sur), es uno de los dibujos menos “urbanos” ya que Guerin muestra en el aspecto más “naturalizado” que se pretendía conseguir en la proyectada franja de tierra que se deseaba ganar al lago.



Las ilustraciones realizadas situaban las propuestas del Plan sobre las bases reales de la ciudad de principios de siglo. No obstante, el Chicago que dibujó Jules Guerin no llegó a existir, o al menos no completamente porque solo unas pocas operaciones fueron finalmente ejecutadas. Pero independientemente de esta circunstancia, sus representaciones fueron muy influyentes en la representación urbana y en la cartografía de las siguientes décadas. No cabe duda de que el extraordinario esfuerzo de comunicación realizado por los promotores del Plan, el Commercial Club, popularizó estas imágenes, implantándolas en el inconsciente colectivo como si ese Chicago hubiera sido real.

1 comentario:

  1. Muy interesante y realmente conciso y legible. Buen trabajo, podrías proporcionar las fuentes bibliográficas?

    ResponderEliminar

urban.networks.blog@gmail.com